Un sector que se marchita

Grupo de floristas gallegos BUZÓN DEL LECTOR

BARBANZA

Desde el sector de la floristería queremos hacer visible la situación en la que esta pandemia y el consiguiente estado de alarma nos ha dejado. La mayor parte de los negocios son regentados por un solo autónomo, sin empleados, y para poder acudir a ayudas del Estado, nos hemos encontrado con que hay diversidad de valoraciones sobre el cese obligatorio, ya que como comercio menor no podemos abrir, pero nuestro epígrafe es tan amplio que entran animales de compañía, un sector declarado como esencial. Por lo que hay floristas a las que se les ha denegado el cese, frente a otras que sí lo tienen concedido. Hemos sido especialmente golpeados, porque nuestro sector vive de la decoración de eventos de todo tipo, así como también del servicio en el momento de la muerte. Todas estas actividades se han paralizado como muchas otras, pero con la diferencia de que muchos de estos eventos se han pospuesto al año que viene; por lo que, aún cuando se pueda volver a trabajar, no podremos recuperar esas ventas, porque nuestro producto es perecedero y hemos tenido que tirarlo o regalarlo.

A esto se añade la competencia desleal y feroz, permitiendo que se pueda vender flor en casi cualquier tipo de negocio y para los pequeños autónomos resulta imposible competir en igualdad de condiciones en cuanto a precio con las grandes cadenas, porque en calidad está demostrado que no hay comparación. Nosotros trabajamos calidad pero también arte y diseño personalizado, cosa que estos otros negocios no pueden hacer porque carecen de formación. Nuestro sector es una parte importante del tejido empresarial de este país y además mueve una gran cantidad de trabajos directos o indirectos, pero aún con todo eso no somos tenidos en cuenta por la patronal, porque no somos grandes empresas, ni por los grandes sindicatos, porque no somos una masa grande de trabajadores en cada negocio. Por esto pedimos que se analice el futuro específico de este sector, ya que con el fin del estado de alarma a nuestro sector no se le abre la puerta de la vuelta al trabajo. 

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