Adiós besos y abrazos

Lino Saborido Rial BUZÓN DEL LECTOR

BARBANZA

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L os ciudadanos orientales y anglosajones quizás se adaptan más a las restricciones que son necesarias para poder combatir esta epidemia del coronavirus que azota a todo el planeta. Ahí está la comunidad china, ejemplares y con espíritu de sacrificio para sobrevivir ante cualquier adversidad que se presente. La melosidad de la mayoría de los latinos, -acostumbrados al contacto y apego- lleva más a vulnerar ciertas normativas impuestas y necesarias para combatir este monstruo del COVID-19.

Ahora, tal y como está la situación, es tiempo de mirarse al espejo, de besarse y abrazarse a uno mismo o, como mucho, a su oso de peluche.

Es probable que la ciencia consiga dar con una vacuna antes de que la justicia en la tierra suceda. Entonces, nos habremos salvado del coronavirus. Pero si nada cambia -nuestra relación con el Estado, las formas de relacionarnos entre nosotras y nosotros, nuestras escalas de valores- habremos perdido una buena oportunidad de ser mejores y de dejar un mejor mundo para aquellos que vengan.

Pero aún hay millones de personas en el mundo que a estas alturas ni siquiera tienen acceso al agua potable ni a una vivienda digna, se siguen registrando miles de muertes por desnutrición y enfermedades evitables. Hay zonas del mundo donde se sigue luchando en guerras fratricidas, como ocurre en Siria o vastos sectores del África subsahariana. Hay millones de personas que intentan escapar de sus países para evitar vidas miserables. Todavía existen los tiranos y monarcas medievales que sojuzgan a sus pueblos y fanáticos religiosos que dicen tener la verdad revelada y masacran a quienes se les oponen. Se vive un auténtico horror en pleno siglo XXI. Para conseguir volver a ver el arco iris sobre el cielo, todavía habrá mucha lluvia que aguantar. Lino Saborido Rial