13 sep 2019 . Actualizado a las 05:00 h.
A Lariño lo miró un tuerto. O más bien un pirómano. Todos los veranos está en el ojo de algún loco que lo único que quiere es hacer daño. Cuarenta incendios en los últimos años son muchos y no son casualidad. La gente vive en permanente estado de ansiedad pues sus casas corren peligro e incluso su integridad física. ¿Habrá manera de parar a estos pirados que en lo único que piensan es en hacer mal? Ojalá caigan pronto.