El comercio se aferra a la Noite Aberta

La lluviosa jornada de ayer no favoreció la afluencia de clientes en las tiendas de Boiro y Ribeira, aunque el sector valora positivamente este tipo de iniciativas


Ribeira / La Voz

Los comerciantes hablan con una sola voz cuando se les pregunta: propuestas como la Noite Aberta que ayer se desarrolló tanto en Boiro como en Ribeira funcionan, contribuyen a atraer clientes, incentivan las compras y animan las calles, así que se aferran a ellas. Aunque, en esta ocasión, la propuesta se les atragantó un poco y las expectativas de muchos en cuanto a ventas no se vieron cumplidas por un factor fundamental en el éxito de este tipo de campañas: el tiempo.

La lluvia cayó de forma prácticamente incesante sobre la comarca durante todo el día, y a ella se sumó el fuerte viento por la tarde, lo cual contribuyó a que vías que generalmente presentan un aspecto bullicioso en las mañanas de los sábados, como la peatonal de Boiro, estuviesen mucho menos concurridas. Con todo, bajo el paraguas no faltaban quienes se acercaran a los escaparates a curiosear y acabasen entrando en las tiendas: «Unha vez que saes da casa, algo sempre se acaba picando», comentaban clienta y dependienta.

Otros, en cambio, iban a las tiendas a conciencia, sabiendo que podían adquirir prendas de temporada a un precio más bajo del habitual, así que aprovecharon la ocasión a pesar del día pasado por agua. A que quien y quien menos saliese de los establecimientos con alguna bolsa en la mano ayudaron los descuentos, que en muchos comercios superaban el 20 %. De hecho, no faltó quien tirase la casa por la ventana y ofreciese rebajas que podían llegar al 50 % o el 60 % en prendas seleccionadas.

Coincidencia

Claro que también hay personas para las que este tipo de iniciativas pasan más desapercibidas y salen de compras sin fijarse demasiado en los descuentos: «Dáme un pouco igual. Mira que ben comprei que o que levo hoxe non ten rebaixa ningunha», comentaba una mujer al abandonar una tienda de Ribeira.

Otra cuestión que apuntaban los comerciantes mientras miraban al cielo con la esperanza de que por la tarde la situación mejorase para recibir a sus clientes con mesas dulces, picoteo variado, sorteos y regalos era la coincidencia de la Noite Aberta en ambos municipios al mismo tiempo y el hecho de que se celebrase inmediatamente después del Black Friday.

En general, la jornada del viernes fue buena para el sector y los descuentos animaron a numerosos clientes a aprovecharlos para sus compras, pero muchos de quienes salieron de tiendas el viernes no lo hicieron ayer y eso se hizo notar: «El viernes hubo gente y el día fue bien, hubo ambiente, pero hoy está más flojo».

También afloraba en las conversaciones la feroz competencia de las grandes marcas y las superficies: «As grandes cadeas sobre todo levan toda a semana con descontos e a xente aproveita, pero no pequeno comercio non podemos permitirnos facer o mesmo», explicaba la responsable de una tienda de Ribeira que tuvo ofertas el viernes y el sábado.

Salvar los muebles

Con todo, para la mayoría, la jornada del Black Friday sirvió para salvar los muebles de la campaña porque, como constataban los profesionales de uno y otros municipio, los clientes sabían que habría descuentos y estaban esperándolos.

Tras una mañana pasada por agua, por la tarde la situación no mejoró, y no eran los comerciantes los únicos en quejarse del mal tiempo. También entre los vecinos y clientes lamentaban que la lluvia no diera una tregua: «Normalmente con este tipo de actividades hai máis ambiente, e nótase sobre todo pola noite, porque as tendas están decoradas, hai xente pola rúa e iso sempre anima a ir dar unha volta».

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