Pablo Lijó: «El pádel es mi modo de vida»

El ribeirense sueña con alcanzar el número uno del circuito, meta para la que sigue mejorando su técnica y forma física


Ribeira / la voz

Considerado por muchos como una de las mayores promesas del pádel gallego, Pablo Lijó (Ribeira, 1991) se toma el desafío con calma, aunque con la determinación de que será el trabajo duro el que dicte sentencia. En plena temporada del World Padel Tour confiesa que su meta es llegar al número uno. Sabe que todavía queda mucho, pero está convencido de que quiere seguir soñando.

-Compite al lado de la leyenda Maxi Grabiel. ¿Cómo vive la experiencia? ¿Qué ha aprendido de él y qué él de usted?

-Increíble. Jugar al lado de Maxi, además de fácil, es un sueño. Cuando empecé a pádel me fijaba en él. Es el tipo de persona que siempre dije que me gustaría tener al lado. De los mejores defensores del circuito y, después de conocerlo, una gran persona también. No sé lo que estará aprendiendo él de mí, pero yo de él muchísimo. Dentro de la pista sobre todo destaco su manejo de los tiempos, no juega siempre intentando hacer tiros rápidos, sino que cambia las velocidades y disfruta de un juego más pausado y de contragolpe. También me gusta poner en relieve la seriedad que, con 42 años, tiene a la hora de entrenar.

-Vive inmerso en esta temporada, ¿qué reto se ha marcado?

-El objetivo es entrar dentro de las 8 mejores parejas del mundo. Ahora mismo somos décimos e, individualmente, estoy en mi mejor puesto del ránking, como 20. El objetivo es llegar al 16.

-Confesó en otras ocasiones que su punto flaco era la defensa. ¿Ha intentado mejorarla?

-He mejorado mucho, muchísimo, la defensa. Ahora, mi entrenador y yo queremos hacer lo mismo con el ataque.

-Los expertos aseguran que es una de las mayores promesas a nivel nacional. ¿Dónde marca su meta a largo plazo?

-Creo que todos los que jugamos el circuito deberíamos tener la misma, el número 1. Está claro que todos no podemos serlo, pero peleamos para ello. ¿Por qué no?

-El tenis le aburrió cuando era un adolescente. ¿Cree que puede pasarle lo mismo ahora?

-Espero que no. El pádel es mi modo de vida, mi trabajo. En el tenis fui «promesa de», mientras que esta es una realidad. A veces se hace duro entrenar cuando no hay muchas ganas, pero una simple mirada atrás, o un pensamiento sobre cómo me gano la vida y esa pereza ya se transforma. Me encanta lo que hago y no lo cambio por nada del mundo.

-Comentó en alguna ocasión que si no fuera jugador de pádel, sería piloto de ralis.

-[Ríe] Es mi hobby más importante, aunque hay varios más. Es bastante complicado, muy costoso, pero tengo un coche, un antiguo BMW que estoy preparando yo mismo para, algún día, poder correr algún rali. Siempre en plan aficionado, eso sí.

-¿Cree que el pádel viene para quedarse o es una moda pasajera?

-Por supuesto, ya está metido en nuestra sociedad. Me atrevería a decir que no hay nadie que no conozca este deporte en España, y pocos quedan que no lo hayan practicado al menos una vez. Su hermano mayor es el tenis y prácticamente le pasó en estatura. Por supuesto, quedan infinidad de cosas por mejorar para llegar a igualar a una disciplina con muchísimos años de tradición como es el tenis.

-¿Cuáles son los retos a los que se enfrenta este deporte?

-Ahora le toca crecer fuera. En mi opinión, el futuro está fuera de nuestras fronteras. En España ya tenemos pistas en prácticamente todas las ciudades. Por Europa ya se juega bastante, el continente asiático lleva unos añitos preguntando ¿qué es eso del pádel? Así que la cosa va bien.

-La gestión de las pistas es tanto pública como privada. ¿Cómo cree que se debería gestionar este deporte?

-Depende siempre desde el lado que lo veas. Para mí, y aquí me voy a mojar un poco, tratar temas de negocios con instituciones públicas seguramente te sale más barato, pero es un engorro y la política de nuestro país es una basura, hablando claro. Si tuviera que gestionar un negocio, cualquiera, y pudiera, me gustaría hacerlo de manera privada, invertir, pagar mis impuestos y no saber absolutamente nada de los políticos de turno.

-Estuvo de vacaciones en su tierra, ¿mereció la pena cambiar Madrid por Ribeira?

-Más que vacaciones fueron entrenamientos. Este verano he aprovechado para salir de Madrid. Se hace insoportable el calor de julio y agosto, y me lo he tomado de manera diferente este año. La experiencia fue buena, así que el año que viene lo haré mejor todavía. Las vacaciones las tenemos en navidad, cuando termina la temporada. Ahora estamos a tope, así que no hay tiempo de parar, pero ¿quién me dice a mí que no puedo preparar algunos entrenamientos para hacerlos en mi tierra?.

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