La esperanza celeste son ellos

El Atlético Ribeira juvenil ganó su segundo título consecutivo y jugará la fase de ascenso a la Liga Gallega tras diez años


Ribeira / la voz

«Foi o cumio de dúas tempadas fabulosas. Cumpriron ao 100 %. Son un grupo humano espléndido, e iso móstrase no céspede. Estes rapaces teñen moito mérito». El que habla es un mítico de los banquillos barbanzanos, un Pepe Cores que ha dirigido al equipo juvenil del Atlético Ribeira hacia su segunda liga consecutiva. Después de una década, el club disputará la fase de ascenso a Liga Gallega. Faltarán jugadores por lesión, como Nacho y Tato, aunque «o importante xa o fixemos. Ver a satisfacción e a ilusión dos rapaces é a guinda á tempada», apunta Cores.

Tras el ascenso de la pasada campaña, los celestes se reforzaron en ataque con Asier Martín, llegado del Compostela de Liga Nacional. El mal fario quiso que el joven punta se lesionase de gravedad, lo que tumbó los planes del cuerpo técnico. «Tivemos que cambiar o esquema. Obrigounos a xogar cun falso nove gran parte dos partidos. Os rapaces adaptáronse sen problema, aínda que con esforzo», reconoce el míster.

Pero conjugar estudios y deporte no es sencillo si el campo de fútbol está en A Fieiteira y las aulas de la universidad se encuentran en Santiago, Vigo o incluso Valladolid. «A tempada estivo moi marcada polos poucos días de adestramento nos que xuntabamos a todo o equipo. A maior parte dos rapaces están fóra, polo que só podiamos contar con todos os venres», afirma el segundo de Cores, un Roi Fresco que hace hincapié en los cadetes, que echaron una mano durante el curso.

Un ejemplo

Si la palabra compromiso fuera acompañada por un nombre propio sería el del capitán, Pedro, que viajó en múltiples ocasiones desde Valladolid para poder defender el escudo del Ribeira. «É digno de mención destacar a xogadores así. El foi un dos que uniu ao equipo. Esforzouse para dar a cara polos seus amigos», reconoce el propio Cores, que destaca al grupo por encima de individualidades: «Sen unidade é imposible competir como se fixo. Dende a portería ata os dianteiros estiveron a un gran nivel».

Las incógnitas ahora son muchas. Solo cuatro de los jugadores de la actual plantilla serán juveniles el próximo año. Si logran ascender a Liga Gallega, el reto pasará por cohesionar otro grupo humano como este. Las dudas también sobrevuelan al equipo sénior. «Creo que deberían ser o futuro deste club. Moitos xa suman un bo número de encontros co primeiro equipo», apuntó Cores, quien reconoce que la decisión deberán tomarla el club y los propios jugadores.

Con el Ribeira en serio riesgo de descender a Segunda Galicia, y con bastantes problemas para ensamblar un grupo, la solución parece sencilla. Los mirlos celestes deberían ser la mejor opción para que el equipo renazca de sus cenizas como el ave fénix. «Sempre antepuxeron este equipo e este escudo a calquera outro. Cando os vin celebrar a liga foi algo moi especial. Merecían esta alegría», dijo Cores.

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