La familia de Juan Villasante solicitaba abrir una sepultura para buscar un boleto premiado
03 mar 2018 . Actualizado a las 05:00 h.Mucho dio que hablar, tanto en Barbanza como más allá de las fronteras de la comarca, el Caso Cupón. El tema saltaba a estas alturas de 1998, cuando la familia de Juan Villasante Paz solicitaba abrir una sepultura para buscar un boleto de la ONCE premiado. Este vecino había fallecido de un infarto de miocardio sin saber que era el poseedor de un cupón premiado y había sido el propietario del local hostelero que se lo vendió el que dio la voz de alamar a los allegados.
Empezaba entonces un culebrón que aún hoy no se ha cerrado. Manuel Quintáns, abogado pobrense contratado por los herederos de Villasanta, logró descubrir, tras una ardua investigación, que el cupón había sido cobrado, el 28 de enero, por un vecino de Porto do Son, Manuel Piñeiro Alcalde, que fue juzgado y condenado a devolver el premio, 30.000 euros. Lo que nunca se demostró es que él había robado el boleto; es más, la familia se mostró siempre convencida de que el sonense era solo el cómplice del verdadero autor.