El Galaxia pone rostro al Holocausto

El colegio ribeirense inició un proyecto en el que se fotografiará a 500 estudiantes caracterizados como presos del nazismo


ribeira / la voz

A veces las cifras deshumanizan las tragedias. Todo el mundo sabe que seis millones conforman el número de víctimas que el Tercer Reich masacró en campos de exterminio, pero entre ellos se esconden los nombres de millares de judíos, homosexuales, comunistas, gitanos, personas con discapacidad -o de cualquiera que pensase diferente a los dictados de Adolf Hitler-, que han ido difuminándose con el relevo generacional y el paso del tiempo. Un nuevo proyecto del colegio Galaxia tiene como objetivo concienciar a los jóvenes sobre este episodio negro de la historia.

La iniciativa, que lleva por título Giousuè -en referencia al niño protagonista de la película La vida es bella-, consistirá en la toma de distintas fotografías de más de medio millar de alumnos de este centro ribeirense que se caracterizarán como presos de los campos de concentración con la mítica camisa de rayas. La intención del equipo impulsor de este trabajo, capitaneado por el docente Fernando Yáñez, es que el resultado final se traslade a las calles de Santa Uxía, mediante una intervención artística, para lograr una reacción en la sociedad.

«Buscamos un impacto visual fuerte, tomando como punto de partida las conocidas series de fotografías que los nazis les hacían a su llegada al campo», explicó el profesor de Arte, indicando que la meta está en relacionar este caso histórico con otros actuales que suponen una vulneración de los derechos de la infancia, como la guerra de Siria, la crisis migratoria en el Mediterráneo o la ocupación de Palestina.

En la piel de las víctimas

«Las fotografías estarán intercaladas con textos que los estudiantes de la ESO trabajarán para extraer datos reales, como porcentajes de niños refugiados o que padecen hambrunas», indicó Yáñez, para precisar que a cada instantánea se le colocará digitalmente las iniciales y la fecha de nacimiento de una víctima, en un claro guiño a los números de prisioneros que llevaban en la ropa o tatuados en el antebrazo.

Para poder materializar el proyecto Giousuè, que abarcará varios meses por la magnitud de trabajo que implica, se ha habilitado un estudio de fotografía permanente en un corredor del centro. De esta forma, el alumnado también adquiere conocimientos audiovisuales, aprendiendo técnicas de cámara, de iluminación y de maquillaje.

«Este proyecto también nace con estas dimensiones porque, en los realizados en los últimos cursos, todos querían participar e implicarse. Además, los chicos están utilizando las nuevas tecnologías para buscar documentación. No es lo mismo que lean sobre esto en un libro de historia a que descubran las crudas imágenes de lo que ocurrió. Es necesario explorar nuevas metodologías educativas», destacó el docente, apuntando que la experiencia inicial ya la tuvo el estudiantado de segundo de bachiller, cuando acudió a una exposición internacional itinerante en el museo madrileño de Canal.

«Si logramos que esta generación comprenda y apoye a otras culturas habremos cumplido con el pretexto de la educación», sentenció Yáñez sobre la más valiosa de las lecciones a llevar al aula.

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