Hasta la prolongada sequía del pasado año era habitual, en las jornadas de precipitaciones, que los ciudadanos hicieran todo tipo de comentarios sobre el mal tiempo, la dureza del invierno o, al dar los buenos días, muchos recalcaban que no tenían nada de buenos, simplemente, porque llovía. Después de haber gozado de meses de sol radiante y altas temperaturas, la llegada de la lluvia ha sido muy bien recibida. Es más, todo el mundo la estaba esperando, porque sabe que es necesaria.
Los ríos de la comarca llevan ya un caudal aceptable de agua y las cascadas vuelven a lucir como deben hacerlo en esta época del año. Los embalses que comienzan a llenarse y el cambio de imagen que se experimenta motiva que un buen número de personas hablen de normalidad. Sin embargo, no debemos engañarnos.
Los meteorólogos alertan de que el cambio climático es una realidad y de que períodos de sequía prolongados como los que se vivieron durante el 2017 volverán a repetirse. Por eso, el hecho de que hayan regresado las precipitaciones no debe hacer que bajemos la guardia.
La falta de agua puede convertirse en un problema. De hecho, son varios los ayuntamientos barbanzanos que son conscientes de que el suministro a los vecinos está comprometido. Es necesario adoptar medidas. Los concellos intentan arrancar inversiones de Augas de Galicia para la ejecución de obras que permitan la instalación de traídas allí donde no las hay. Es el caso de Mazaricos, Lousame, Porto do Son y Noia.
Sin embargo, también es necesario cambiar la mentalidad con respecto al empleo del líquido elemento. Dado que es evidente que a partir de ahora será más fácil que escasee, lo adecuado será sensibilizar a los ciudadanos para que extremen al máximo su ahorro.
No puede pensarse que como ahora llevamos varias semanas de lluvias la situación va a continuar así. Enero, dicen los meteorólogos, será un mes de precipitaciones, pero nadie sabe lo que pasará a partir de febrero. Por ese motivo hay que estar alerta y, sobre todo, ser prevenidos.
Durante el período de sequía, ninguno de los ayuntamientos de la comarca llevó a cabo ningún plan o iniciativa tendente a la racionalización de su uso. En algunos núcleos de Lousame y de Mazaricos, donde la práctica totalidad del abastecimiento se realiza mediante traídas vecinales, se han colocado contadores en las casas para saber cuál es el consumo.
Es evidente que esto no puede hacerse en todas partes, pero sí es posible realizar iniciativas ciudadanas. Es posible que pase como con las del reciclaje de los residuos urbanos, que tengan un resultado desigual, pero por lo menos hay que intentarlo.