Chicote se enamoró del berberecho de Noia

El cocinero pisó la playa de Testal, tiró del rastro y realizó tres recetas con el molusco como ingrediente

Alberto Chicote visita los bancos marisqueros de Testal en Noia

Ribeira / la voz

Alberto Chicote estuvo ayer muy lejos de vivir una de sus televisivas pesadillas en la cocina. Con un «esto es flipante», resumió el madrileño la llegada de los mariscadores que acudieron a la playa de Testal para arañar la arena en busca del preciado berberecho. En el marco de la segunda edición de las Xornadas de Exaltación do Berberecho de Noia, el chef vivió en primera persona el proceso de extracción de un molusco que, aseguró, «vi nacer. Cuando yo empecé a trabajar en esto, hace 30 años, no valía absolutamente nada. Ahora no hay un restaurante de primera categoría que no lo tenga en su carta».

El madrileño desembarcó en el arenal noiés acompañado de un ejército de blogueros y cocineros. El secretario de la cofradía de Noia, Adelo Freire, fue el encargado de resolverle al madrileño todas sus dudas: los cupos por productor, los meses de trabajo, los parones por culpa de la toxina. «Aquí no cultivamos berberecho de fuera, es todo propio», sentenció Adelo, ante la atenta mirada de Alberto Chicote, que confesó que el producto era de primerísimo nivel.

Después de seguir los trabajos desde la distancia, el cocinero se acercó a una de las mariscadoras que trabajaban en el arenal. «Es de la mejor calidad. Este es el mejor berberecho del mundo», aseguró la mujer, encantada de la presencia del televisivo cocinero. Fue ahí cuando Chicote echó la mano al rastro y empezó a arañar la arena.

La mejor receta

Chicote confesó su pasión por el berberecho y aseguró que en uno de sus restaurante también se despacha, aunque no lo tiene en carta. «Lo pago a 27 euros el kilo, pero es de primera calidad», aseguró. Para hacerlo, horno de carbón y un chorro de aceite: «¿Si la herramienta es buena y el producto también, para qué te vas a complicar la vida?».

Después de que varias mariscadoras se fotografiasen con el chef, la comitiva acudió a la lonja, donde comprobaron como se clasifica y se pesa el berberecho y la almeja. Allí, Chicote pudo comprobar las toneladas de bivalvo fresco que cada mañana entran en el mercado.

Durante la tarde, en el Liceo de Noia, el cocinero elaboró tres recetas en una concurrida clase magistral. La primera, lasaña de berberecho, guacamole y mojo rojo; la segunda, ramen de berberecho, pollo y tocineta; y la última, puré de coliflor frita y gyozas con berberecho y pollo. «Algo sencillo para que la gente pueda hacerlo en sus casas. Aunque no se queden con todo, que aprendan algún truco», afirmó.

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