Los datos históricos del Intecmar sobre la incidencia de la toxina muestran, en el caso de la ría de Muros-Noia, que esta es mayor desde el 2013. La bióloga de la cofradía de Noia, Liliana Solís, corrobora esta afirmación e indica que «se registran más episodios durante la campaña extractiva». Al examinar los informes se observa que, a partir de ese año, los niveles elevados de marea roja comienzan en abril y que, aunque con oscilaciones, se mantienen hasta octubre.
En el pasado ejercicio ya se prolongaron hasta diciembre, lo que provocó una espectacular caída de los precios.
Cuando se comprueban los datos de años anteriores se observa que entre el 2008 y el 2010 no hubo incidencias por toxina y, en el 2007, solamente en julio la ría se vio afectada por este fenómeno.
El biólogo de la USC Óscar García, que hasta el 2009 realizó estudios en la zona, señala que, tradicionalmente, no era una ría en la que hubiera marea roja.