Desde que vine destinado a estas queridas parroquias de Aguiño y Ribeira, en calidad de vicario parroquial, una de mis preocupaciones sacerdotales fue la comunidad de un grupo religioso, que no voy a nombrar, ni su libro sagrado ni su fundador, por aquello de ser «ingenios como las palomas, pero prudentes tan siquiera como los lagartos». Dicho grupo, aunque no sabría cuantificarlo, es numeroso y está compuesto por personas llegadas de países africanos. Desde luego son decenas, por lo menos.
Tengo que decir, en primer lugar, que en estos diez años no he visto ningún altercado entre ellos y los feligreses. Es más, algunos reciben los servicios de Cáritas, como los demás, o trabajan ellas con enfermos (que atiendo) a gusto de los que les dan empleo. Pero rara vez ni ellos ni ellas saludan por la calle o responden a mi saludo, con una excepción notable. Coincide que su local de culto está muy cerca de mi domicilio, de tal manera que puedo verlos a diario acudir a la oración una media de 20 hombres, a veces también algunos niños varones, cinco veces al día como manda su libro sagrado. Al ver que por parte de ellos ningún representante venía a saludar al párroco o a mí, consideré que debía ser yo el que tratara de acercarme a ellos, como así lo hice y bastantes veces, ofreciéndoles mis respetos y deseos de diálogo y conocimiento mutuo. La respuesta ha sido la callada... Coexistimos pero, al parecer, se niegan a querernos como hermanos que somos en la naturaleza humana y en cuanto que adoramos al mismo Creador de todos, aunque le llamemos con un sonido distinto, como por lo demás hacemos en latín, vietnamita, inglés o el idioma que sea.
Y esto es preocupante, para mí al menos. Pues mis feligreses y, si no me engaño, la mayoría de los 15.000 habitantes de este pueblo de Ribeira siguen a lo suyo, como los de dicho grupo... Y no están los tiempos, como vemos y lloramos, para mirar para otro lado o pensar que todo está solucionado con una portada de revista eclesiástica muy progre y tranquilizadora, o con declaraciones políticas de que no hay choque de tal y cual... Quien sepa algo del origen de las grande religiones, todas anteriores a Cristo, se da cuenta fácilmente que entre hinduismo, budismo, confucianismo y cristianismo puede haber buena química, por decirlo vulgarmente; no así con este grupo, como es fácil observar a nada que penetramos en su libro sagrado... Salam! Salam! Domingo Ramiro Canabal Castro. Vecino de Ribeira.