Derribando estereotipos con boxeo

Carmen Fernández / M. X. B. RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

CARMELA QUEIJEIRO

Este deporte ayuda a los usuarios del colectivo a superarse a sí mismos y a integrarse

20 jul 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

La sociedad está llena de estereotipos que muchas veces marcan la forma de ver a una persona o a un colectivo social. Juzgar por razones que no siguen ninguna lógica, por hechos pasados que se quedaron relacionados a un grupo de personas, o simplemente por ignorancia. Y pocas cosas hay más gratificantes que ver cómo se derriba un estereotipo, cómo se deja atrás.

En Ambar llevan mucho tiempo intentando acabar con los arquetipos vinculados a las personas con diversidad. Apoyados en el deporte, se abrió para ellos una nueva vía: el boxeo. Una actividad que no solo ayuda a dejar atrás los estigmas, sino que también anima y motiva a los chicos que acuden semanalmente a las clases. Esta aventura del boxeo empezó casi por casualidad hace ya un año y dos meses: «Israel nos estaba ayudando a preparar el vídeo promocional de la Carreira pola Diversidade e hizo unos ejercicios con Moncho y de ahí surgió la idea», explicó Mari Carmen González, psicóloga de la asociación. Israel Benítez, entrenador en la Escuela de Boxeo El Canario, lleva impartiendo las clases desde el principio de forma altruista.

Una vez a la semana, los miércoles durante una hora y media, el grupo de Boxeo de la Asociación Ambar formado por 11 personas entrena con Israel Benítez para perfeccionar poco a poco su técnica. Los chicos disfrutan mucho de esta actividad, y cada uno tiene sus motivos. «Me gusta practicar boxeo porque me gusta hacer deporte, sentirme fuerte», comentó Montserrat Queiruga, a lo que su compañero Moncho Vidal añadió: «Conocer a más gente». Otra cosa que les tiene enganchados es la competición. Hace casi dos semanas acudieron al Campeonato de Formas organizado por la Federación Gallega de Boxeo en A Coruña. Compitieron en la modalidad de personas con diversidad y volvieron a casa con un bronce, ganado por Montserrat Queiruga, y con muchas ganas de volver a competir.

Mayor visibilización

Los ejercicios que realizan semanalmente les ayudan en diferentes aspectos: «Nos sentimos más fuertes», apuntó Vanesa Rial, a lo que Montserrat Pouso agregó que «desde que empecé tengo más ganas, estoy muy activa». Para ella, las competiciones son muy importantes, porque «así también nos conocen. Que aunque seamos personas con diversidad también podemos con esto. Con esto y con lo que nos pongan. Que somos capaces de hacer esto, carreras y todo». Es una actividad que les motiva mucho. «Quieren que sea miércoles para poder practicar. No hay que recordarles que tienen la clase porque lo que más esperan es la hora y media de boxeo», explicó Mari Carmen González.

Una de las tareas pendientes es la de convertir el boxeo en una actividad continua de la asociación, que forme parte del programa. Pero para eso es necesario conseguir ayudas y subvenciones. «El año pasado presentamos en la Diputación un proyecto de deporte inclusivo que incluía la participación en la comunidad y con los recursos que ya existen en ella», señaló González. Mientras esperan la respuesta, Israel Benítez sigue con las clases. «Durante la hora y media que dura la sesión hacemos varios ejercicios: calentamos, hacemos ejercicios de técnica, desplazamientos, saltos a la comba...», comentó Benítez.

Uno de los mayores beneficios que consiguen con el boxeo es la igualdad. «Tienen las mismas opciones de participar. Ellos también pueden hacer boxeo cuando se les ponen los apoyos necesarios», apuntó Alba Rodiño, responsable de comunicación de Ambar. Así consiguen romperse dos estereotipos: que el boxeo no solo consiste en dar golpes y que las personas con diversidad tienen mucho que ofrecer.