De la comarca, al otro lado del charco

Tres estudiantes cursarán primero de bachiller en EE.UU. o Canadá gracias a las becas de la Fundación Amancio Ortega


ribeira / la voz

Hace décadas era prácticamente impensable la posibilidad de que un alumno gallego se marchase a estudiar al continente americano sin que ello llevase aparejado el concepto de una emigración forzosa. En la actualidad, las oportunidades han dado un giro radical para aquellos que cuentan con los méritos necesarios y, tres jóvenes de la zona, facturarán un equipaje cargado de ellos. Se trata del boirense Fernando Miranda (IES A Cachada), la ribeirense Iria Rodríguez (IES Número Un) y el noiés Guillermo Blanco (IES Virxe do Mar). Gracias al programa de becas de la Fundación Amancio Ortega, cursarán primero de bachillerato en centros educativos de Estados Unidos o de Canadá durante diez meses.

Para obtener una de las 80 bolsas que se ofertan para el alumnado de cuarto de ESO de Galicia -para el resto del España hay 420- estos adolescentes tuvieron que enfrentarse a un duro proceso de selección. Primero necesitaron una nota media elevada y sacar un mínimo de un 8 en inglés, lo que les dio acceso a exigentes exámenes y entrevistas personales en los que compitieron frente a más de 400 aspirantes. Mas lo importante son los motivos y metas que cada uno guarda en su maleta.

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De la comarca al otro lado del charco Tres estudiantes de O Barbanza cursarán primero de Bachiller en EE.UU. o Canadás gracias a las becas de la Fundación Amancio Ortega

Las razones

«Nunca me he tragado la visión de Hollywood sobre Estados Unidos, quiero conocer ese país del que todos hablan», reconoció Fernando Miranda, que piensa sacudirse de la cabeza todos los tópicos y estereotipos de películas de animadoras y pausas en las taquillas nada más aterrizar en la Gran Manzana, con la que siempre ha soñado. Su parada será el pueblo de Rupert, en el estado de Idaho, aunque todavía no conoce el instituto en el que estudiará.

«Quiero conocer todas las culturas posibles y Canadá es un lugar en el que todas ellas son aceptadas por igual», el hogar de Iria Rodríguez aviva el trasfondo de sus palabras, ya que con familia en diversas partes del mundo y siendo nieta de marineros, ansía tomar el testigo y ser ella la que vuelva con historias, anécdotas y la mente aún más abierta de su futuro centro, el Saint Anne Catholic High School, en Belle River (Ontario).

«En el futuro quiero ir por la rama tecnológica, por eso me interesa visitar ciudades como Toronto o Montreal», y es que el destino de Guillermo Blanco en la población canadiense de North Bay (Ontario) parece hecho a medida, ya que ha sido seleccionado en el West Ferris Secondary School, un instituto que trabaja con robots y tabletas, y que mantiene un convenio con la firma Apple.

Los proyectos

Al igual que Blanco, Miranda y Rodríguez no pueden evitar mirar hacia su futuro académico y profesional cuando piensan en su estancia internacional. Mientras que el boirense valora estudiar derecho, relaciones internacionales e incluso la carrera diplomática -áreas en las que priman los idiomas y los contactos al otro lado del charco-; la palmeirense fija su meta en la carrera de Medicina, un ámbito en el que se sumergirá este año, ya que el Saint Anne cuenta con estudios sanitarios.

Si en algo coinciden estos tres jóvenes es en lo que les ha llevado a sacrificar tiempo de ocio y viajes de fin de curso en los últimos meses: luchar por el sueño de ser más independientes, responsables y maduros a su regreso. Además, podrán conocer escenarios de película. En el caso de Miranda las Montañas Rocosas, el parque de Yellowstone, el río Misisipi o Seattle; en el de Blanco y Rodríguez, los grandes lagos o las cataratas del Niágara.

Pero ahora solo importan las historias que están por escribir.

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