La pescadilla que se muerde la cola


Los datos macroeconómicos del pasado año indican que ha existido un crecimiento del PIB del 3,2 % y que la economía española ofrece síntomas de recuperación, aunque en muchos casos los ciudadanos de a pie no llegan a percibir la tan cacareada salida de la crisis.

El pasado año se incrementó la compraventa de viviendas en un 13,9 % en relación al 2015, si bien en la comunidad autónoma gallega la cifra fue un poco más modesta, quedándose en el 6,83 %.

A pesar de estos datos que evidencian un cambio de tendencia respecto a años anteriores, el mercado de la vivienda nueva sigue sin recuperarse, salvo en las grandes aglomeraciones urbanas, donde sí se percibe nuevamente demanda. De hecho, mostró un mayor dinamismo el mercado de segunda mano (creció el 18,5 %) que el de obra nueva (cayó un 3,2 %). En los municipios de esta comarca diríamos que se constata la existencia aún de un importante volumen de vivienda nueva vacía, y que mayoritariamente fue construida en la última década.

¿Por qué no hay demanda de nuevos inmuebles en la zona si hay señales de recuperación económica? Por un lado, porque la oferta de pisos presente en el mercado es aún muy superior a la demanda de la población activa de la comarca, quedando una vez más en evidencia los «excesos» del bum inmobiliario de la década pasada. Aquí debemos destacar el importante volumen de viviendas que aún están en manos de las entidades bancarias y de la Sareb.

Aun existiendo señales de recuperación en algunos sectores, en la comarca no hay grandes movimientos económicos que supongan la creación de más empleos y por lo tanto la incorporación de un gran contingente de trabajadores al mercado laboral, lo cual podría estimular la demanda de vivienda nueva.

A ello se le une la crisis demográfica existente en la zona, ya que la caída de población en la mayor parte de los ayuntamientos es un factor relevante que también ayuda a explicar por qué no existe demanda de vivienda nueva.

Si no hay grandes cambios demográficos, ni grandes movimientos en el mercado laboral, tampoco se requiere de grandes actuaciones inmobiliarias, menos aún si una parte de los jóvenes con formación y capacitación profesional han tenido que buscarse la vida profesionalmente en otras latitudes.

¿Donde se concentrarán, a corto plazo, los movimientos del mercado inmobiliario de la comarca? En liberar el stock de pisos existentes en la franja litoral, que mayoritariamente acumulan las entidades bancarias, y que en muchos casos fueron construidos pensando en ser segunda residencia.

Y en la vivienda de segunda mano, que combina pisos con más antigüedad pero de mayores dimensiones y que están siendo demandados por familias que ven incrementados sus miembros y tienen necesidad de mayor espacio habitacional.

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