Despedida preventiva


Durante estas vacaciones que nos acaban de dejar, en Barbanza hemos vivido una maravillosa burbuja de irrealidad. Mientras nuestras calles se llenaban de vidilla veraniega a miles de kilómetros se gestaba la madre de todos los conflictos. Dos de los cenutrios más grandes de la historia de la humanidad sacan pecho -o barriga- y se pavonean calentando un ambiente ya de por sí terriblemente enrarecido tras la acción del pistolero americano en Siria. De hecho, ayer mismo el terroríficamente divertido Kim Jong-um ha demostrado por donde se pasa las amenazas de Donald lanzando un nuevo misil que afortunadamente terminó por desfallecer en las aguas dando un soplo de poética esperanza a la situación.

Por eso, y en vista de las nada halagüeñas perspectivas, hoy pretendía hacer una despedida preventiva por lo que pueda pasar agradeciendo a la prensa de nuestro país noticias tan entrañables como la del escándalo del tal Espinar comiendo marisco baratísimo en nuestro país. Solo ahora he llegado a comprender que lo que nuestros periodistas buscaban era distraernos del dolor con noticias ligeras. ¿Para qué hablar de guerras y corruptelas existiendo personajes tan jugosos como Espinar? A base de berberechos y Coca-Cola llenamos de humor y frivolité el día a día evadiéndonos de la cruda realidad. Otro recuerdo para todos los que han gobernado los países del mundo en beneficio de cualquier corporación dispuesta a gastarse los dineros. Ustedes estarán convencidos de que son inocentes, pero son los más culpables de todo. Suspiren amigos, quien sabe si por última vez.

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