Dermatitis ideológica

Estevo Silva Piñeiro SOSPECHOSO HABITUAL

BARBANZA

Hablaba la pasada semana de pieles finas en lo que respecta a ciertos aspectos de la religión en este país. Hoy, sin cambiar el tema demasiado, me referiré a otro tipo de pieles con claros síntomas de dermatitis ideológica severa. Hace ya un año y algo se aprobó aquello que dimos en llamar ley mordaza. Lo que para muchos pasó como una anécdota sin demasiada importancia, resulta que se ha convertido en la llave de paso ideológica de este Gobierno, compuesto en gran medida por demócratas de mercadillo.

Si está familiarizado con las redes sociales, habrá visto innumerables opiniones despreciables de todo tipo de ideologías. Yo he visto desear la muerte y/o amenazar con ella en bastantes ocasiones a todo tipo de personas. Es algo sobradamente conocido. Lo que es realmente triste es el sesgo que la justicia está empleando en este tema desde que se ha impuesto la anteriormente citada ley. Casos ridículos como el de Strawberry, Zapata o Cassandra se multiplican y, sin embargo, se continúa haciendo apología del franquismo con total impunidad.

Se diría que la libertad de expresión en este país va por barrios. Se diría incluso que hemos retrocedido décadas a hurtadillas y lo que antes era humor negro, de mal gusto o no, pero amparado por la libertad de expresión, ahora es delito solo para algunos. No se persiguieron chistes tan desafortunados como los de las niñas de Alcàsser, pero se persiguen los de Carrero Blanco para salvaguardar no sé qué derecho a la memoria de las víctimas. Como si tal cosa pudiera atribuírsele al almirante astronauta.