Un nuevo brindis al sol

Ana Gerpe Varela
Ana Gerpe CRÓNICA

BARBANZA

10 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Anuncia la Xunta un plan de promoción del patrimonio natural que, en el caso de la comarca, tiene como ejes de atracción, imanes, en palabras de la Administración autonómica, el parque natural de Corrubedo y el monte Pindo. Que ambos lugares tienen un gran atractivo y captan a numerosos visitantes es indudable, y que esta sinergia puede aprovecharse para beneficiar a zonas colindantes es evidente.

Sin embargo, conseguir el propósito de que los lugares más o menos próximos a estos espacios, la Xunta lo sitúa en un radio de entre 30 y 50 kilómetros, se conviertan también en destinos turísticos requiere de una planificación exhaustiva que debe contar, necesariamente, con la participación de los sectores económicos de las áreas implicadas. La iniciativa es buena, pero no deja de ser un nuevo brindis al sol porque la oferta de actividades existente en la zona para evitar que los visitantes vengan y se vayan el mismo día es prácticamente nula. No existen elementos de dinamización y está claro que su puesta en marcha no puede depender únicamente de la Administración autonómica.

Al amparo del parque natural de Corrubedo continúa sin haberse creado una red que favorezca que los propietarios puedan beneficiarse de este espacio protegido y, al mismo tiempo, generar valor añadido mediante la venta de productos. Ni se han acometido hasta ahora acciones que favorezcan un flujo de visitantes continuado, con actividades que propicien que la afluencia al parque se prolongue más allá del período estival. La ampliación de la oferta expositiva del Cielga continúa pendiente.

En el caso del monte Pindo, la asociación del mismo nombre es la que más ha contribuido en los últimos años a dar a conocer la zona mediante la realización de jornadas divulgativas, visitas didácticas al macizo y publicaciones en las que se da a conocer su historia. También resulta muy interesante el proyecto puesto en marcha por el Concello para crear un museo natural, diseñando rutas que permiten conocer, además del monte Pindo, otros elementos destacados del paisaje y las localidades carnotanas.

Por eso, la puesta en valor de las áreas adyacentes a estos emblemas naturales de la comarca requiere del diseño de una estrategia en la que obligatoriamente debe implicarse el sector privado, bastante adormilado en el caso barbanzano. Se necesita infraestructura hostelera y hotelera. Personas dispuestas a creer en la potencialidad turística de la zona que ofrezcan un paquete de actividades que invite a quedarse. Hay ya muchos proyectos, pero lo que faltan son instrumentos que hagan del turismo un negocio.