La implicación de todos los estamentos de la entidad para cualquier tarea favorece un gran ambiente
13 ene 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Más allá de los grandes contratos televisivos, del postureo gratuito de las estrellas y del flujo de millones incesante y obsceno que marca el día a día del fútbol, de vez en cuando, y si uno se para, se encuentran clubes que, más que como una entidad, funcionan como una familia. El Monte Louro es un ejemplo. El discurso tranquilo de su entrenador, Óscar Leis, ejemplifica el devenir de la entidad que lo contrató el pasado verano para coger las riendas de un vestuario que venía de consumar el ascenso a Segunda Autonómica.
Leis, natural de la vecina parroquia carnotana de Lariño, conoce bien el fútbol de la zona. Cuando tuvo edad, jugó en el Muros, y en los últimos siete años entrenó y coordinó las categorías inferiores del Dumbría. Pero la llamada del Monte Louro sucumbió a sus encantos. ¿El motivo? «El compromiso de la directiva y la forma de trabajar, en la que todo el mundo arrima el hombro». Basta como ejemplo decir que la primera plantilla entrena a diario con los juveniles, y, durante las sesiones, es habitual la presencia de los integrantes de la directiva, que abren el campo, ponen a disposición de los deportistas todo el material y están atentos a cualquier necesidad que puedan tener.
«Fue una de las cosas que más me sorprendió, ver que todo el mundo se involucra», reconoce Leis. Otro punto a favor de la entidad es su apuesta por las categorías base, fundamentales para sacar jugadores que ayuden a mantener una plantilla sénior de garantías que limite, lo máximo posible, el sobreesfuerzo que supone traer jugadores de otros equipos, que siempre pueden incrementar el gasto económico.
El Monte Louro, en su estreno en el grupo de A Costa de Segunda Autonómica, ocupa la décima posición en un campeonato que cuenta con 18 clubes. Durante la primera vuelta, y bajo el criterio de Óscar Leis como máximo responsable del vestuario, ya han debutado seis juveniles, de los que varios son fijos en las convocatorias. Un hecho que denota la apuesta clara del técnico carnotano por foguear a los jóvenes con más proyección para que se sumen a la primera plantilla lo antes posible y, de paso, garantizar su renovación a la vez que se motiva al resto de jugadores de las categorías inferiores para saber que con trabajo se puede vestir la camiseta del primer equipo.
Equipados
El Monte Louro cuenta con unas completas instalaciones deportivas de las que se benefician todas las plantillas del club. El terreno de juego es de hierba artificial, que fue colocado hace dos años, y el estado de conversación que presenta es más que bueno para la elaboración de fútbol de salón, que es la visión que, al menos, existe en el vestuario comandado por Óscar Leis. Por ahora, y en lo referido a la presente temporada, todo marcha a pedir de boca, ya que el objetivo pasa por la permanencia, algo que, atendiendo a la tabla, está cerca de conseguirse.