Romay: El mago que congela el tiempo

Álvaro Sevilla Gómez
Álvaro Sevilla RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

marcos creo

Pichichi del equipo y principal referencia en ataque, el mediapunta ha alcanzado su mejor nivel en Segunda B

03 ene 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Cada vez que el balón pasa por sus botas, el tiempo se detiene. Como poseído por un encantamiento, el esférico deja de girar, se frena. Es ahí cuando Jorge Romay (Malpica, 1990) expresa su mejor fútbol, el del tiralíneas, el que demuestra el número 10 que podría llevar tatuado a la espalda. Imitando a ídolos mundiales como Valerón, Zidane o Xavi, su mente vuela un segundo más rápida que la pelota, buscando huecos y espacios que todavía no existen sobre el césped.

Capitán ante la ausencia de Rubén Rivera, pichichi del equipo con cuatro dianas y principal referente en ataque del Boiro, sus inicios con la zamarra blanca no fueron sencillos. Una extraña lesión, un esguince cervical, impidió que el futbolista demostrase el talento que había enamorado a Galicia cuando jugaba en Montañeros y Fabril. Fichado por José Luis Lemos del Austria Lustenau de Segunda División austríaca, la grada entendió que el mediapunta tendría que defender el siempre difícil papel de estrella.

«Custoulle arrancar por esas molestias, pero xa o falábamos co corpo técnico do pasado ano, que cando estivera ben botaríase o equipo ás costas, como así fixo na recta final da liga», apunta el director deportivo del Boiro, Sito Pérez, mientras desgrana la imagen del mediapunta que existe desde dentro del club.

Aunque Romay terminó el pasado curso con matrícula, y siendo determinante para ascender, la afición llegó a dudar de su figura. La citada lesión, más complicada de lo que parecía en un inicio, hizo que sobre el césped de Barraña se viese a un deportista sin garra, apático y carente de ritmo. A pesar de que el cuerpo técnico encabezado por Lemos siempre creyó en el talento del de Malpica, su mejor versión llegó en la segunda vuelta. «La lesión me dio mucho la lata, pero hace tiempo de eso, está olvidado, acabé bien el año pasado y ahora me siento en un buen momento», apunta el propio Romay.

Determinante

Fue a partir de enero cuando empezó a mostrar el tipo de futbolista que esta temporada se ha erigido como clave. Incisivo con el balón en los pies, en Boiro se ha encontrado con una versión que le sorprendió a sí mismo, la de goleador: «No es mi especialidad, siempre fui más de dar goles que de marcarlos. A veces entra, estás en racha, pero no me preocupa, lo único que me interesa es que el equipo esté lo más arriba posible en la tabla».

Definido por el propio Fredi como uno de los futbolistas más diferentes de la plantilla, Romay asegura que esa condición de jugador tranquilo y calmado puede convertirse en una espada de Damocles. «Es mi forma de entender el fútbol, soy así desde niño, el problema es que cuando los resultados no acompañan pueden pensar por tus gestos que no te quieres mover en el campo».

«Estamos moi contentos con el, co seu rendemento. Está exercendo de capitán e parece que leva moitísimo tempo no club. Incluso semella que o seu talento está brillando máis en Segunda B que en Terceira», afirma Sito Pérez, que reconoce que el contrato que ata al deportista con el club vencerá el 30 de junio. Sobre posibles novias, Romay confiesa que su única meta pasa por mantener al Boiro en la categoría de bronce: «Hay un gran equipo para conseguirlo, muy buen ambiente en el vestuario y creemos en la filosofía de Fredi».

Un privilegio

Sobre si cuenta con alguna meta para su futuro deportivo, confiesa que prefiere disfrutar del presente, de la oportunidad que ha tenido: «No quiero marcarme nada, soy un afortunado por vivir de algo que me gusta, intentaré hacerlo y disfrutarlo el mayor tiempo posible».

Mientras lo haga en Barraña, los espectadores podrán seguir disfrutando de su fútbol, tranquilo, sosegado, pero que consigue congelar gradas, defensas y detener el tiempo, como si de un hechizo se tratase.