Un espacio del que sacar partido

Ana Gerpe Varela
Ana Gerpe CRÓNICA

BARBANZA

Desde hace años, la eterna queja de los propietarios de terrenos en el parque natural de Corrubedo es que tienen muchas limitaciones para acometer cualquier actuación en sus fincas y, al mismo tiempo, tampoco observan medidas decididas por la Administración para la puesta en valor del espacio protegido. No cabe duda de que entre unos y otros existe un tira y afloja, pero a los dueños de fincas no les falta en absoluto la razón cuando dudan del interés por el lugar. Para empezar, la Consellería de Medio Ambiente anunció esta semana, tras la celebración de la junta consultiva, que se va a redactar el plan rector del parque natural. Hace años que se habla del dichoso documento, tantos que por la asociación de propietarios ya han pasado, que recuerde, tres presidentes. A estas alturas, el famoso plan no solo debería estar elaborado, sino que, si eso fuera posible, tendría que haberle dado tiempo hasta a caducar.

Habrá que armarse de paciencia y ver si, efectivamente, el 2017 es el año en el que se definirán las directrices de los diferentes usos del espacio natural, algo muy necesario para su potenciación.

También sería conveniente que, de una vez por todas, sin alterar los ecosistemas y manteniendo la necesaria vigilancia, se articulen las medidas para que el parque dunar pueda servir de fuente de ingresos y de empleo para los principales afectados por su declaración, aquellos que conservan tierras dentro de sus límites, pero que, realmente, es como si se las hubieran expropiado.

El parque suscita interés y atrae a visitantes y, hoy en día, todo el mundo que va a un lugar quiere llevarse algo del mismo. Sin embargo, del parque natural, por no haber, no hay ni un llavero con forma de duna que poder comprar, con lo popular que es el promontorio. Mucho menos, productos caseros elaborados por quienes todavía trabajan la tierra, cada vez menos.

El cultivo no es precisamente una actividad que suscite el interés de los jóvenes y si lo que hay en el camino son obstáculos, mucho menos. Por eso, cuando se habla con quienes conocen el terreno y han visto la evolución sufrida en los últimos años, todos afirman que cada vez son más los predios sin trabajar, en los que maleza y especies invasoras crecen a sus anchas. No soy una experta en la materia, pero no creo que un creciente abandono del parque natural sea bueno para la preservación de sus ecosistemas.

Es necesario sacar el máximo partido a ese espacio y hacerlo es posible con un proyecto adecuado en el que, desde luego, tienen que implicarse los propietarios. Tampoco sirve de nada estar lamentándose todo el día y no contribuir a que mejoren las cosas.