El poder de un buen envoltorio

BARBANZA

23 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Uno de los conquistadores más reconocidos de la historia, como fue Napoleón Bonaparte, tenía muy presente la importancia de un buen envoltorio. Se dice que durante sus batallas siempre usaba una casaca de color rojo porque, de este modo, si resultaba herido, no se vería su sangre y sus soldados no dejarían de luchar. Si lo llevamos al terreno comercial, hay mil ejemplos, especialmente ahora que se acerca la Navidad, en donde se le llega a dar tanta importancia al continente como al contenido. De hecho, cada vez hay más cursos en donde enseñan cómo envolver los regalos y productos para hacerlos vistosos y atractivos, algo que de un tiempo a esta parte se conoce como packaging, un anglicismo con el que se busca darle pompa y caché a una costumbre que se remonta a tiempos de Napoleón.

En el mercado musical pasa más de lo mismo. Aunque ya cantaba como ahora ?bien o mal, eso ya es cuestión de gustos? Shakira no terminó de despegar hasta que se tiñó de rubia, empezó a enseñar el ombligo y a marcarse bailes diferentes. Con el envoltorio adecuado, pasó de ser una más de la lista de los 40 Principales a un personaje mediático (a. P., antes de Piqué, incluso). ¿Y qué pasa cuando, de repente, se plantea un concurso de televisión en donde lo único que cuenta es la voz? Pues que salen joyas que solo un pequeño grupo de privilegiados había sabido apreciar, como Thais Rudiño, una artista capaz de poner en pie a todo un plató y de sacar el lado roquero del mismísimo José Mercé.

La vecina de Boiro no era una total desconocida, al menos en la comarca, en donde lleva tiempo actuando junto con su compañero en lo musical, el ribeirense Loren Tevra. Lo curioso es que, pudiéndose meter en el bolsillo al gran público, como está demostrando en su paso por el concurso televisivo, ¿cómo nadie ha sabido aprovechar ese talento? Me atrevo a decir que era un caramelo escondido en un envoltorio ordinario, un papel de camuflaje que no le permitía avanzar.

Y es cuando esa chica que saca la garra con los temas de Led Zeppelin, Pearl Jam o Metallica pisa un gran escenario, con cientos de focos sobre ella, cuando pone su potencial y destaca. Responde como el animal que se encuentra en su hábitat natural y el envoltorio empieza a hacerle justicia. Resulta que cuando hay materia prima, no hace falta tanto packaging, al igual que al buen pescado le sobra el limón. La cuestión es, cuando se apaguen los focos y la magia de la tele desaparezca, ¿acabará el hechizo? ¿Rudiño volverá a ser la Cenicienta del pequeño escenario? Al menos sabe que en ellos nunca le faltará un micro y su público, aunque muchos opinamos que podría aspirar a más.