«El museo tiene que estar entre los atractivos turísticos de la comarca»

Admite que se han producido avances, pero echa en falta más reconocimiento local


ribeira / la voz

Pocos son los edificios que esconden en su interior joyas artísticas del enorme valor que tienen las láminas que cobija el Museo do Gravado de Artes. Y muy pocas son las personas que tienen la fortuna de convivir a diario con este tesoro. Desde hace un año y medio, Laura García es una de esas privilegiadas. Llegó al inmueble de Ribeira para sustituir temporalmente a la directora de la sala y, desde entonces, trabaja entre lienzos a los que es imposible ponerle precio, ojea obras de los más prestigiosos pintores del mundo y trata de aportar su grano de arena para que la relevancia que tienen las colecciones que ella toca a diario consigan el reconocimiento que les falta en su entorno más cercano, Barbanza.

Laura García no oculta que, cuando aterrizó en Artes, se quedó boquiabierta: «En un primer momento me sorprendí con la cantidad de fondos que tiene el museo y su calidad, al tiempo que me extrañó que no tuviera la repercusión y el número de visitas acordes a su relevancia». No tardó en descubrir que fuera de Barbanza, de Galicia e incluso de España, la sala tenía el reconocimiento que aquí le faltaba: «Estamos continuamente recibiendo peticiones de diversos lugares del mundo, algunas nunca llegan a culminar, pero el museo es conocido y los fondos que atesora, demandados».

Gestionar cesiones en una parte del trabajo invisible que realiza la boirense, que reconoce que lo más complicado es catalogar y documentar las obras que llegan de forma continua a las instalaciones. «Es un proceso muy lento y rutinario, puesto que hay que realizar un estudio de cada lámina y de cada artista. Es una fase laboriosa, pero muy satisfactoria», comenta.

Cambio de filosofía

En el lado opuesto de la balanza está el montaje de exposiciones, un trabajo visible que conlleva una recompensa casi inmediata. Laura García reconoce que, desde que el museo abrió las puertas a los artistas de la comarca, la percepción que tienen los vecinos ha cambiado: «Los creadores locales ven la sala como un lugar para mostrar su obra, pero también para intercambiar experiencias. Además, estas exposiciones nos permiten acercarnos a los vecinos».

La directora del centro situado en Artes se encuentra en estos momentos recibiendo trabajos para una nueva Barbantiarte, exposición colectiva que abrirá sus puertas en cuestión de días. Considera que esta muestra es uno de los puntales del museo a nivel comarcal, puesto que permite poner en valor a los creadores de la zona: «Me sorprende la cantidad de artistas que hay en Barbanza y la calidad que tienen sus trabajos». Aunque, admite que la gran baza es el concurso que cada año organiza el centro: «Debido a la repercusión que tiene, el Atlante sitúa al museo en la cima del mundo de la cultura y del grabado. En la última edición se recibieron más de 300 obras de 23 países diferentes».

El reto del alma máter del museo fue siempre conseguir que la sala tuviera el reconocimiento que se merece en Barbanza y Laura García coincide. Asegura que está, de hecho, elaborando un plan que pondrá en marcha en breve: «Quiero hacer más actividades con la gente del entorno. Estoy tratando de lanzar algún taller y concertar visitas con colegios y asociaciones. El museo tiene que estar entre los atractivos turísticos de la comarca. Tiene que llegar a ser como el dolmen de Axeitos o el parque natural, lugares de visita obligada».

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