la violencia sexual contra la mujer o los malos tratos constituyen una práctica «generalizada y extendida», dice un nuevo estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS). «Sigue siendo alarmantemente común y aceptada como normal en el seno de dichas sociedades», según dicho informe, el primero en estudiar la violencia doméstica en todo el mundo. ¿Cómo salen retratadas las mujeres españolas en este estudio? Como es sabido, el número de muertes de mujeres españolas a manos de sus parejas en el 2015 fue elevada y las formas menos extremas de violencia sexual o íntima abundan. A la mujer se le hace especialmente difícil tener que afrontar la violencia sexual y siempre habrá cierta tendencia a relativizar el problema. Puesto que constituye un delito que se comete a puerta cerrada, a menudo en la oscuridad o con nocturnidad, ellas se sienten aún más aisladas e incapaces de hacer nada. La única esperanza es que al día siguiente hablen con el vecino o con un miembro de la familia, porque menos de la mitad de las que sobrevivieron a un capítulo de violencia en el estudio realizado por la OMS dijeron haber recurrido a la Policía o la Guardia Civil para pedir ayuda.
La mayoría de hombres y mujeres son conscientes de que la violencia sexual o el maltrato de una mujer es totalmente inaceptable, pero las ideas no están tan claras en la práctica. Al margen de la defensa de las ideas de igualdad y justicia, las desigualdades de la violencia sexual tienen también un enfoque económico. Comporta un abrumador peaje, por la cantidad de tiempo laboral que las mujeres pierden tratando de restablecerse de sus heridas en los tribunales, con los consiguientes costes médicos y legales que ello acarrea.
Los delitos de violencia sexual incluyen la violación, el acoso y los juegos sexuales extremos que convierten a la mujer en el objeto de un ataque. A menudo el cariz sexual se confunde con el hecho de que las mujeres también puedan tener fantasías violentas y piensan, por lo tanto, que «si este tipo de cosas rondan por su cabeza, no conviene airear la violencia sexual».