Resurge la construcción de bateas

j.?m. jamardo RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

c. queijeiro

La única empresa autorizada para montar artefactos flotantes en la comarca ha visto aumentar los pedidos para hacer plataformas de engorde del mejillón

02 ago 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

El sector mejillonero es uno de los más importantes de la ría de Arousa. De esta actividad viven cientos de familias. Mueve mucho dinero y también genera numerosos empleos en industrias auxiliares. Con más de tres mil artefactos flotantes en toda la comunidad es, sin lugar a dudas, uno de los motores económicos de Barbanza. La construcción y reparación de estos criaderos de moluscos está regulada por la Administración y en la comarca tan solo se permite varar y montar dichas plataformas en la boirense playa de Mañóns.

Manuel Sánchez es un empresario que se dedica al montaje y construcción de bateas. Tiene su lugar de operaciones en Mañóns, donde su empresa convive perfectamente con los bañistas. El hombre reconoce que ya está jubilado y que ahora es su hijo el que lleva las riendas del negocio aunque «eu baixo todos os días o areal para ver os traballos e como se desenrolan».

Una mejoría

Los últimos años no fueron nada fáciles pues la crisis provocó que la construcción y la reparación de bateas se redujese de forma considerable. Sin embargo, ahora «parece que imos saíndo pouco a pouco e nos últimos tempos nótase unha melloría».

Sánchez recuerda con nostalgia los años en los que montaban alrededor de treinta aparatos en cada ejercicio. Sin embargo, en los últimos tiempos se redujo de forma considerable y la reparación de las viejas es más habitual pues «había que gastar o menos posible».

Pero en los últimos meses, el empresario detectó un halo de esperanza. Explica que los encargos repuntaron y en la actualidad cuentan con bastante trabajo. En las últimas semanas van a reparar varios artilugios pero tienen encomendada la construcción de cinco nuevas bateas, algo que no veían desde hace tiempo.

La única empresa de la comarca que se dedica a esta actividad atravesó por una situación muy difícil: «Estivemos a punto de dar en quebra. Os bateeiros apenas traballaban e iso repercutiu tamén en nós».

Cada año pueden construir alrededor de diez unidades, cuando hace una década alcanzaban la treintena. Sánchez comenta que este repunte se debe principalmente a que «o ano pasado foi bastante ben para o sector e iso nótase agora para reparar ou facer novas plataformas».

La mayoría de los criaderos de molusco que están en el mar son de madera y sus flotadores, de hierro. Esta situación provoca que de vez en cuando sea necesario realizar reparaciones y mantenimiento. Construir un aparato nuevo puede alcanzar entre los 60.000 y 70.000 euros.

A pesar de que la situación de este sector todavía no está para echar cohetes, Manuel Sánchez ve el futuro con más optimismo pues a pesar de los bandazos «parece que o traballo estase a estabilizar».

La firma boirense tiene un pedido de cinco nuevas plataformas para los próximos meses

Manuel Sánchez ve con más optimismo el futuro de este sector tras varios años de crisis