Nueva vida para edificios con pedigrí

Varios concellos proyectan reutilizar antiguas fábricas, escuelas unitarias y hasta un hospital de peregrinos pobrense


ribeira / la voz

La comarca está llena de edificios por los que los transeúntes pasan diariamente sin detener la vista en ellos. Se trata de construcciones que suelen encontrarse en estado ruinoso, abandonadas y que, sin embargo, en muchos casos tienen un alto valor patrimonial. Recuperarlas todas requeriría una importante inversión económica que no está al alcance de las Administraciones locales y que es dudoso que sea financiada por otros organismos. Sin embargo, media docena de estas edificaciones podrán tener una segunda oportunidad a través de proyectos que tienen en marcha varios ayuntamientos de la comarca.

Así sucede, por ejemplo, con el antiguo hospital de peregrinos de A Pobra, demostración palpable del paso del Camino por la comarca, con la Casa de A Cadea, de la que solo se conserva la fachada, o con las antiguas fábricas del barrio de Os Cataláns. La intención del Concello es adecentar los dos primeros inmuebles para que formen parte del recorrido de unas rutas turísticas de carácter histórico y buscar un uso público para las edificaciones de O Areal.

En esta misma línea trabaja el gobierno de Ribeira, que ya ha solicitado a Costas la concesión de lo que queda de la antigua salazonera de Castiñeiras para rehabilitarla para hacer que sirva a un tiempo de espacio divulgativo y de local social. Algo parecido está en la mente del regidor outiense, Carlos López Crespo, en este caso con el edificio de lo que en su día fue un taller de carpintería de ribeira. En este caso se trata de un inmueble que está en manos privadas y el Ayuntamiento ya efectuó gestiones con los propietarios para hacerse con el mismo: «Seguiremos insistindo», comenta el alcalde. La intención es diseñar un recorrido ambiental que, al mismo tiempo, permita conocer el ancestral oficio de la fabricación de barcos en madera.

Casas de los maestros

Por su parte, el mandatario rianxeiro, Adolfo Muíños, comenta que ha solicitado la desafectación de una docena de casas de los maestros. Por el momento ya ha conseguido la mitad y su intención es adecuarlas para incluirlas en el programa de Vivendas Baleiras de la Xunta, para que puedan ser ocupadas por personas sin recursos.

Para la escuela unitaria de A Vacariza, Muíños tiene otros planes, convertirla oficialmente en local social. En este caso no será necesario hacer obra porque el inmueble se estuvo utilizando hasta hace un par de años y, de hecho, ya es usada por los mayores del término.

Más ambicioso es el proyecto del alcalde sonense, Luis Oujo, que consiste en la recuperación de una antigua fábrica para que sirva como edificio consistorial. El propio mandatario indica que se trata de una ambiciosa obra y recalca que, desde luego, no es para acometerla a corto plazo.

Otras iniciativas que caminan en la misma dirección afectan al municipio de Muros, cuya regidora habla de la existencia de diversas iniciativas para darle uso al edificio de la vieja lonja de Muros. Posee un emplazamiento estratégico, en la zona del muelle, y desde la Administración local consideran que puede tener un carácter social, dado que existe una elevada demanda por parte de diversos colectivos del término para disponer de locales.

De esta forma, antiguas estructuras que forman parte de la historia de la comarca pueden volver a ponerse en activo, eliminando en muchos ejemplos de claro feísmo.

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