Guerra soterrada en Santa Baia

BARBANZA

DANI GESTOSO

El conflicto entre el párroco de Boiro y la Cofradía do Cristo da Misericordia y feligreses ha estallado con acusaciones dirigidas al sacerdote por «sus afrentas a los boirenses»

09 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

El sacerdote Rogelio Freijo llegó en otoño del 2011 a la parroquia de Santa Baia con la difícil misión de sustituir a Francisco Justo Carou, su predecesor y persona con el carisma suficiente para ganarse, durante sus años de ejercicio, el afecto todos los boirenses. Los problemas entre el nuevo pastor y su rebaño no tardaron en aflorar. Es más, los conflictos, en este último lustro, no han dejado de sucederse, principalmente, con la Cofradía do Cristo da Misericordia, la agrupación local de Cáritas, catequistas, un coro y con parroquianos que no dudan en señalar a Freijo como el único responsable de la guerra soterrada que mantiene con una buena parte de sus feligreses.

El principal caballo de batalla del párroco es la citada cofradía, entidad a la que pertenecen más de 400 cofrades. Su hermano mayor, Jesús Martínez, explicaba ayer -secundado por toda su directiva- que Santa Baia está perdiendo a marchas forzadas todo el vitalismo que alcanzó con Francisco Justo. «Han pasado muchas cosas y algunas desagradables. Creo que hemos tenido mucha paciencia y esperado una respuesta del Arzobispado, pero nada. Lo que ya nos parece intolerable fue lo ocurrido recientemente tras el fallecimiento de una parroquiana».

Funeral polémico

El hermano mayor detalla que la familia de la difunta, «y dado el clima enrarecido que se vive en Boiro por los problemas con el párroco», solicitó a otro cura del municipio que oficiase el funeral en Santa Baia: «Cuando se lo pidieron a don Rogelio, se negó y el funeral tuvo que celebrarse en otra parroquia a la que no pertenecía la difunta, con el disgusto que eso implicó para sus familiares». Pero si esta, según el máximo representante de la cofradía, fue la última afrenta del sacerdote al pueblo, la primera se gestó al poco de llegar él a Boiro para sustituir a Francisco Justo. «Queríamos colocar un busto de nuestro querido don Francisco en el perímetro de la iglesia que, en el último momento, paró Patrimonio. Luego, con el tiempo, nos enteramos de que había sido instigado por el sacerdote, que rechaza cualquier cosa que lleve el sello de su antecesor».

Otro hecho que ayudó al actual párroco de Santa Baia a gestarse enemistades tuvo su origen en la puerta principal del templo. Esto ocurrió cuando las diferencias entre el cura y una parte de su comunidad ya eran notorias. Fue entonces cuando alguien pintó en la citada puerta: «La única iglesia que ilumina es la que arde». Él, lejos de hacer todo lo posible para borrar tal consigna, la mantuvo un año. Es más, algunos feligreses lo acusan de haber dicho en público que dicha pintada se mantendría para «vergüenza de todos los boirenses».

Semana Santa

La Cofradía do Cristo da Misericordia nació auspiciada por Francisco Justo para organizar la programación de Semana Santa. Hoy, la entidad y la parroquia preparan estos importantes actos -puede decirse que son de los más sonados de Galicia- en paralelo, o, en el mejor de los casos, juntos pero no revueltos. El hermano mayor de los más de 400 cofrades que forman la entidad, Jesús Martínez, lo argumenta: «No es culpa nuestra, hemos tenido toda la paciencia del mundo con la esperanza de que recapacite y podamos acercar posturas por el bien común del pueblo. Pero él, lejos de reflexionar, se muestra cada vez más convencido de sus decisiones, y así nos lo demuestra. El problema es que los actos de Semana Santa están perdiendo participación vecinal, y es una pena, ya que durante años se hicieron grandes esfuerzos para que todos los boirenses podamos disfrutar de un programa religioso vistoso. Por eso entendemos que sus actos son afrentas a los boirenses».

Réplica rocosa

Rogelio Freijo, a diferencia de ocasiones pretéritas en las que rechazó hacer declaraciones públicas sobre sus conflictos en Boiro, habló ayer alto y claro. Empezó puntualizando lo ocurrido con el funeral de una conocida feligresa de Santa Baia: «Me dijeron que no podía estar en la iglesia, que tenía que irme. Y contesté que el templo no se lo dejo a nadie. Si yo no puedo estar lo siento mucho, pero ellos tampoco. Pero que conste una cosa, conmigo habló la funeraria, nadie más. Seguramente yo metí la pata diciéndole a la funeraria que viniera la familia a hablar conmigo, pero todo lo demás lo hice como tiene que proceder un párroco en su parroquia».

Freijo también dejó claro que poco le importan los comentarios que circulan por Boiro sobre su forma de gestionar Santa Baia, y que aluden a que cada vez la visitan menos creyentes: «Si ellos dicen que no vienen muchos feligreses a la iglesia, me tiene sin cuidado. Ellos piensan que tengo problemas con la gente que no viene a la iglesia pero yo a ellos tampoco los veo mucho en la iglesia, de hecho nunca los he visto. De todas formas, que digan lo que quieran que no me preocupa».

Preguntado por un posible acercamiento con la cofradía por el bien común de Santa Baia y del pueblo en general, el discutido párroco lo deja claro y meridiano: «La cofradía nació para colaborar con la parroquia, y si ellos no quieren ayudar, yo no lo haré. La cofradía, según sus estatutos, tiene que colaborar con la parroquia, esa es su función y no al revés para someter la parroquia a la cofradía».