«Hay museos inaccesibles para personas con discapacidad, y eso no debería ser»

BARBANZA

Álvaro Ballesteros

La doctora coordinó una investigación sobre las barreras que impiden disfrutar del arte

26 may 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Ayer fue un gran día para Rosa Cacheda y para el equipo que lleva meses trabajando con ella en un arduo estudio sobre las barreras que se encuentran las personas con discapacidad para disfrutar de las obras de arte, una investigación que se plasmó en el libro La accesibilidad de los museos: visiones y perspectivas. Una propuesta de intervención en Galicia, presentado en el Museo das Peregrinacións. Doce capítulos escritos por veinte profesionales -psicólogos, educadores, historiadores del arte, arquitectos, ingenieros y sociólogos- y en los que colaboraron también trabajadores de los museos y asociaciones de discapacitados.

El objetivo de tan vasto trabajo fue analizar las dificultades que encuentran estas personas para acceder al placer del arte, que son muchas. «Analizamos tres tipos de accesibilidad -explicaba la coordinadora del trabajo, miembro del grupo de investigación Iacobus del departamento de Historia del Arte de la USC-. La física, que casi no existe en los edificios nuevos pero sí en los históricos; por ejemplo, el museo de la Catedral de Santiago, que ya no lo incluimos porque es imposible hacerlo accesible; la sensorial, que tiene que ver con los sentidos, la vista o el oído; y la cognitiva, la intelectual, que es más compleja porque tiene que ver con la comprensión de los contenidos».

Para obtener los resultados se elaboraron unas fichas con un cuestionario que se hizo llegar a ocho museos gallegos; el Centro Galego de Arte Contemporánea, el Museo de Arte Contemporáneo de A Coruña, el Marco de Vigo, el Museo do Mar de Vigo, el Museo Pedagóxico de Galicia, la Casa Rosalía de Castro de Padrón y el Museo de Pontevedra, así como el museo etnográfico Liste de Vigo. «Este último lo elegimos porque se trata de una vivienda privada del siglo XIX sin accesibilidad, pero cuando va una persona con problemas de discapacidad, los dueños bajan las obras a una especie de almacén para que puedan disfrutarlas. Es una cuestión de actitud», explica la coordinadora del proyecto. Cada museo, de hecho, se eligió por diferentes motivos. «En el de Rosalía de Castro se hizo una intervención hace poco, y el de Pontevedra lo seleccionamos porque tiene siete edificios y solo uno es nuevo».