Piratas de España

Alicia Fernández LA CRIBA

BARBANZA

Hace días les contaba las múltiples carencias de los trenes que unen Galicia con la Meseta y del timo del que fueron objeto los gallegos, perpetrado alalimón por el PP y el PSOE, a cuento de un proyecto cien veces vendido y ninguna ejecutado. Pero tratándose de grandes compañías todo lo que es susceptible de empeorar, empeora.

Cuando usted intenta sacarse el billete a través de Internet suelen existir bastantes dificultades (unos días más que otros, es verdad). Por ello, cansada, es muy probable que opte por ponerse en contacto telefónico con la empresa? ¡y ahí empezarán los problemas! En primer lugar tendrá la sorpresa de que la única forma de hacerlo es a través de un número 902, es decir, con tarificación adicional. También de lo alambicado del proceso, que lo único que parece perseguir es que usted se mantenga al teléfono durante un buen rato. El resultado es: billete Santiago-Madrid, 30 euros; coste de las llamadas para sacarlo y consultar una duda, 22 euros.

Esto tiene un nombre, que por prudencia completaré como «presunto robo a cara descubierta y sin escrúpulos». Es el resumen de un país donde las grandes fortunas se amasan estafando a los ciudadanos, eso sí, con normas y leyes que lo permiten, aprobadas por políticos indecentes que después acabarán en los consejos de administración de esas empresas. Lo resumió muy bien alguien tan autorizado como el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes: «La Ley está pensada para el robagallinas y no para el gran defraudador» ¿Qué pensarán de nosotros cuando vamos dando clases de democracia?