Muchos esqueletos de edificios de la comarca se encuentran en una situación ilegal

Marta Gómez Regenjo
Marta Gómez NOIA / LA VOZ

BARBANZA

Algunos de los esqueletos que siguen en pie se encuentran en enclaves con vistas privilegiadas.
Algunos de los esqueletos que siguen en pie se encuentran en enclaves con vistas privilegiadas. Queijeiro< / span>

El estallido de la crisis dejó abandonadas estructuras que hoy son irrecuperables

30 ene 2016 . Actualizado a las 11:24 h.

Con el paso del tiempo, todo el mundo se ha acostumbrado a ver, como un elemento más del paisaje, los armazones de inmuebles que el estallido de la burbuja inmobiliaria dejó a medio construir. Ahora que algunos comienzan a percibir los primeros indicios de recuperación económica podría pensarse que es buen momento para retomar esos proyectos inmobiliarios, sin embargo, el coste de poner en marcha las obras para rematar esos bloques de viviendas es el menor de los problemas. Muchos de los esqueletos de edificios que aún quedan dispersos por la comarca son ahora ilegales y, por lo tanto, no podrán completarse.

Habría que hacer un análisis caso por caso para conocer la situación concreta de cada una de las estructuras que quedaron inacabadas en su momento, pero los expertos coinciden en señalar que las novedades normativas desarrolladas en los últimos años son un inconveniente en muchos casos. Un ejemplo de los cambios legislativos gestados en los últimos años es el Plan de Ordenación do Litoral (POL), como explica la arquitecta Ana Domínguez: «Hai construcións na costa que están en zonas afectadas polo POL. Esas estruturas deberían ser demolidas».

Planes urbanísticos nuevos

De la misma opinión es otro experto en la materia, Carlos Coto, que identifica la existencia de algunas edificaciones en Aguiño que se encuentran en esta situación. Los esqueletos de inmuebles que no se adaptan a ese plan no pueden legalizarse y, por lo tanto, lo que habría que hacer es derribarlos. Lo mismo ocurre, añade Coto, con aquellos casos en los que se haya dejado caducar la licencia de obra y en las estructuras radicadas en municipios en los que se haya aprobado o se esté tramitando un nuevo plan xeral. En el caso de Rianxo hay algún ejemplo de esto: «Hai un edificio ao que non se lle poderá dar permiso para rematar a súa construción porque non se axusta ao novo PXOM, que non permite a altura que se lle deu a ese inmoble no seu momento», explica Coto.

Además de la normativa urbanística, Carlos Bastos, arquitecto rianxeiro con más de diez años de experiencia en el desarrollo y realización de estructuras de edificaciones, añade un nuevo ingrediente a la ecuación: la normativa técnica.

Anteriores al 2006

El código que establece los requisito básicos de seguridad y habitabilidad de las construcciones erigidas en España data del 2006 y supuso una serie de cambios con respecto al reglamento anterior: «Con case total seguridade, se a obra que se pretende rematar é anterior á entrada en vigor deste conxunto de normas, o edificio non vai poder concluírse pois nel vai haber unha serie de características que non son compatibles». Cita como ejemplos el tipo de hormigón -desde el año 2006 se exige uno de mayor resistencia- o el recubrimiento de los armados de las estructuras.

En consecuencia, esos inmuebles también deberían derribarse. Sin embargo, eso no es tan fácil y de hecho, aunque no se ajusten a ningún tipo de normativa, siguen en pie. Es el promotor de la obra el que tiene la obligación de llevar a cabo la demolición o, en su caso, hacerlo la Administración de forma subsidiaria, «pero sería unha carga que agora mesmo a Administración non pode asumir porque non ten medios», explica Ana Domínguez. Así que, de momento, esos esqueletos seguirán formando parte del paisaje barbanzano.