La bandera azul, ¿para qué?

José Palacios VICEPRESIDENTE DE ADEAC

BARBANZA

13 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

La distinción de la bandera azul es algo más que una tela izada en un mástil, es el símbolo de un programa con prestigio y notoriedad. En el 2016 se celebrará la trigésima campaña de este galardón ambiental, que defiende causas justas y que sigue siendo un sistema de certificación gratuito.

La respuesta a los que se pregunten ¿para qué? es sencilla: para participar en un programa de calidad, con objetividad, independencia y rigor, que no ha dejado de crecer en cifras de países, municipios, playas y puertos desde su comienzo en el año 1987. Está presente en los 5 continentes, en un total de 64 países del mundo, en 200 regiones y en más de 2.000 municipios litorales.

En España, con 800 candidaturas, se siguen batiendo récords a pesar del endurecimiento progresivo de los criterios para obtener la bandera azul y el país continúa siendo líder mundial desde el año 2000. Es una hazaña de la que España debe sentirse orgullosa, puesto que demuestra al mundo el trabajo por el desarrollo sostenible y por criterios de calidad ambiental y de seguridad.

El significado de la bandera azul es claro y los ciudadanos conocen y defienden lo que representa, saben que por ella pueden exigir el cumplimiento de unos determinados criterios. En exigir el cumplimiento de estos criterios es donde más nos esforzamos en Adeac: la calidad excelente de las aguas de baño según directivas europeas, el respeto por la Ley de Costas, las facilidades de accesibilidad y de atención a personas en situación de discapacidad, la calidad y profesionalización de los servicios de socorrismo, la limpieza y recogida selectiva de residuos, la educación e información ambiental o la participación ciudadana.

Son criterios que no deben ser excepción o privilegio de unas cuantas playas o puertos, sino que son derechos de los ciudadanos, exigibles y gratuitos, por parte de la población local y de los turistas. La bandera azul sigue siendo necesaria, en Barbanza, en Galicia, en España y en el mundo. Nuestro entorno, nuestras playas y puertos, siguen mereciendo el mayor de los respetos posibles si queremos que tengan vida y futuro. Nuestra vida, nuestro futuro.