Todos por igual

La Voz

BARBANZA

Ya nadie se libra de la pérdida de población. Si inicialmente eran los municipios más rurales los únicos que padecían el recorte de vecinos, ahora es la comarca en su conjunto la que sufre un mal al que parece difícil ponerle remedio. Bien es cierto que poco o nada se está haciendo para revertir una situación que amenaza directamente con despoblar una parte importante de la comarca y con llenar de ancianos el resto. Nada se ha hecho por fomentar la natalidad o por fijar población en el rural. Ni hay trabajo ni, lo que es más importante, servicios para facilitar que la gente se quede o venga. Que nadie se extrañe de lo que pasa. Es la consecuencia de lo que no hemos hecho.