Exitoso plan B para sacar A Moreniña

Javier Romero Doniz
JAVIER ROMERO RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

El riesgo de lluvia obligó a oficiar la misa en Santa Columba y acortar las procesiones

14 sep 2015 . Actualizado a las 21:52 h.

Luca y Estéfano son dos niños de 4 y 6 años que ayer miraban asustados el cielo gris que encapotaba Rianxo. Lo hacían mientras agarraban las manos de su madre, que prestaba más atención a la homilía que se oficiaba en la iglesia de Santa Columba, en honor de A Guadalupe, que a la amenaza real de lluvia. Dentro del templo había varios cientos de personas, según explicaron en la comisión de fiestas. Su presidente, Ramón Iglesias, razonaba que sobre las nueve de la mañana optaron, junto al párroco, por celebrar la ceremonia en este templo para evitar que la gente se calase bajo la lluvia en el Campo de Arriba.

A medida que los asistentes al culto iban saliendo de la iglesia los hermanos italianos se agarraban con más fuerza a las manos y piernas de su madre. Ella, decidida, optó por caminar a contracorriente para llegar al altar. Una vez allí, y tras persignarse, plantó a sus hijos frente A Moreniña. Los críos, con caras de sorpresa, le susurraron a su madre que algo no cuadraba y que esa imagen no era como las demás que recordaban a su corta edad. La mamá, con sonrisa de complicidad, les explicó que A Guadalupe de Rianxo, por el color de su piel, es diferente a otras santas con el mismo nombre, y que de ahí viene su sobrenombre. Luca y Estéfano respiraron aliviados y se acercaron para intentar besarla en un acto sincero e inocente de fe cristiana.

Ya en el exterior de Santa Columba eran vecinos, turistas y devotos en general los que tomaban posiciones. Encabezando la comitiva iba un grupo de folclore seguido de una primera imagen de A Guadalupe que cedió, en su día, el párroco don Fernando. A continuación, y con paso solemne, avanzaba A Moreniña, que levantaba pasiones y muchas cámaras de teléfono de los cientos de vecinos que le abrían paso por las estrechas calles que desembocan en A Ribeiriña.

Las lágrimas de Adelaida

La amenaza de lluvia seguía más viva que nunca y los organizadores del paso mantuvieron su decisión de acortar la procesión. Una vez en la zona portuaria, y llegando a la capilla de San Bartolomeu, empezaron a sonar las campanas. La persona que meneaba el badajo, con inocentes pero enérgicos movimientos, era Adelaida. A medida que A Moreniña se acercaba ella lloraba con más fuerza. «Ela salvoume a vida, eu estaba moi enferma e púxenme nas súas mans. Grazas a iso estou hoxe aquí con máis devoción que nunca», reconoció.

Casi al final del puerto, justo en la rampa que está detrás de la gasolinera, esperaban los barcos para llevar las imágenes. Faltaban pocos metros para embarcarlas cuando la lluvia hizo un violento acto de presencia. El chaparrón duró minutos, y la procesión marítima (en la que participaron unas 20 embarcaciones) se desarrolló sin más contratiempo que las precipitaciones.

Los actos solemnes de ayer darán paso hoy al protagonismo de las juadalupeñas en una jornada en la que, a partir del mediodía, tomarán la villa con sus juegos y posterior romería. Desde primera hora la música correrá a cargo de la banda de Lousame. A las 14 horas tendrá lugar la sesión vermú.

FIESTA DE A GUADALUPE