La importancia del ojo tras el objetivo

antón parada / a.?g. RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

La ribeirense se va de gira a Brasil en diciembre, donde impartirá varias clases magistrales

30 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Las aulas del instituto Número Un de Ribeira han sido a menudo víctimas de una cuestionable y punible creatividad, fruto de la falta de atención de algún alumno y un bolígrafo. Pero entre garabatos siempre puede esconderse algún tesoro y en una de estas salas se sentaba la chica del pupitre lleno de dibujos.

Seguramente hoy nadie la reconozca por esa descripción. Es más probable que Rebeca Saray Gude Martínez sea conocida por que ante su objetivo han desfilado celebridades de la pantalla como Gary Dourdan (CSI), Ana de Armas (Mentiras y gordas) o el bailarín Rafael Amargo y modelos como Judith Mascó y Vanesa Romero. O por haber publicado tres libros, cuyas fotografías retocadas sirven de billete de ida a un universo de fantasía.

Mucho antes de los fogonazos de los flashes, la ribeirense comenzó su carrera entre viñetas de cómics y mangas, que lejos del habitual calco ella creaba con sus propias historias y personajes a golpe de acrílico y carboncillo. «Vengo de una época en la que casi no había información, hasta que un día vi en una revista una ilustración que decía estar dibujada con Photoshop», recordó Gude del novedoso programa con «el que ni te manchabas».

Fuera de foco

Pronto comienza a instruirse en la aplicación de edición gráfica de forma autodidacta, una metodología que estará presente hasta la actualidad. Al igual que las influencias que determinaron la estética fantástica de su trabajo. El cine y la literatura de aventuras y terror fueron vitales, con títulos como Dentro del laberinto.

Con 16 años su madre le regala la primera cámara, una Olympus compacta. Empezaba a mezclar fotos de amigas con sus dibujos y con el paso del tiempo configuró un portafolios que le valió la entrada en un estudio de fotografía coruñés, a los 20 años. «Hacíamos bodas y comuniones, pero después de ocho horas de trabajo yo en casa retocaba mis propias instantáneas», afirmó Rebeca Saray Gude.

En aquel establecimiento, la fotógrafa no recibió ningún aprendizaje, pero observando a su jefe luego reproducía las técnicas por si misma. «Empleé todo el dinero ahorrado en una Canon 400-D», explicó la misma chica que llegó a retocar 500 imágenes a cambio de un flash usado. Durante la exposición Viñetas do Atlántico se produjo la gran llamada.

En primer plano

Si en diciembre se había comprado la réflex, en agosto Norma Editorial le ofrecía publicar su primer volumen, Feelings, cuyos textos salieron de su pluma. «No me lo creía, siempre he sido fan de Luis Royo o Victoria Francés», expresó la ilustradora gráfica, que no dudó en marcharse a Madrid a hacer un curso de iluminación, ataviada únicamente con los 400 euros del paro y su Canon al hombro.

«Yo empecé en el momento que había que empezar, cuando no existían referentes de mi estilo». Rebeca Saray Gude sabe que no fue la suerte, sino su trabajo y esa aura personal que la acompaña, lo que la hizo salir a flote en el sector de la moda. Sin pausa y rodado llegó el aluvión de encargos, mientras aún estudiaba. Primero la revista Ana Rosa, después sesiones con bandas que siempre había escuchado como: Sôber, Mago de Oz o Hamlet.

Realizando un catálogo de ropa para Maya Hansen, la diseñadora que acabaría vistiendo a Lady Gaga, la ficharon para Marca Player donde retrató a personalidades como: Michelle Jenner, el reparto de Muchachada Nui o a Pilar Rubio. Esta última posaría para la portada de su segundo libro, In Requiem. Después llegarían los contratos con medios como FHM, Fotogramas y Magazine, suplemento donde desarrolló el grueso de su actividad laboral.