Gonzalo Nóvoa y Manuel Ces fueron primeros; el 40% abandonó exhausto
22 jun 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Cien kilómetros por sí solos son muchos, pero si al duro trazado se le añaden temperaturas de 35 grados -según la Agencia Estatal de Meteorología- el reto se hace casi imposible. Por eso, de los 135 participantes en la Andaina de 100 kilómetros solo lograron llegar a meta un 60%, el 40% restante abandonó e incluso, algunos, tuvieron golpes de calor y fue necesaria su evacuación por parte de los equipos de emergencias desplegados en la ruta. Los primeros en llegar a meta fueron el rianxeiro Gonzalo Nóvoa y el lousamiano Manuel Ces, que completaron el trazado en trece horas y media con un promedio de siete kilómetros y medio por hora. El resto de los inscritos fueron llegando a lo largo de la mañana y mediodía, entre aplausos de los vecinos que disfrutaban del día, y del mercadillo, en la plaza Castelao de Rianxo.
Desde la organización reconocieron que las previsiones de calor se vieron superadas desde que se tomó la salida. Esto provocó que el ritmo de la andaina fuese mucho menor que el registrado el año pasado. Otra previsión que se quedó obsoleta estaba relacionada con los avituallamientos líquidos. Los responsables de la prueba estimaban 1.500 litros de bebidas isotónicas y de agua mineral, es decir, unos diez por persona. Al final, y casi coincidiendo con el cierre de los comercios, se optó por comprar más para que cada inscrito tuviese a su alcance quince litros. A esto hay que añadir que la previsión se hizo atendiendo a los 150 anotados, de los que solo tomaron la salida 135, por lo que el consumo de líquidos fue mucho mayor del pensado.
La noche
En la línea de meta, ya a media mañana, los participantes explicaban que la andaina se hizo mucho más dura de lo que imaginaron antes de iniciarla. Indicaron también que durante la noche la temperatura mínima se fijó en 21 grados, algo que tampoco ayudó demasiado. Lo que ninguno negó, tras cruzar la meta, fue que la satisfacción personal por haber finalizado, y después de ver como muchos integrantes del pelotón abandonaban exhaustos, era inmensa. Además, todo esfuerzo tiene su recompensa, que en este caso llegó también en forma de comida. Y es que tanto el pelotón de participantes, como los cincuenta voluntarios que ayudaron a que todo saliese lo mejor posible, celebraron una comida de confraternización, en el epicentro social de Rianxo, en la que no faltó de nada.
Los organizadores confirmaron que habrá una tercera edición en el 2016, y que será un municipio alternativo a Boiro y Rianxo. La fecha se elegirá coincidiendo con el solsticio de verano para tener una jornada de luz más larga y la noche más corta.