Ladridos en busca de un hogar

Marta Gómez Regenjo
Marta Gómez NOIA / LA VOZ

BARBANZA

CARMELA QUEIJEIRO

Colectivos dedicados a recoger mascotas abandonadas promueven la adopción de unos cuarenta perros que esperan una nueva oportunidad

09 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

El domingo, la protectora de animales Arca celebró su segundo megamercadillo, una iniciativa pensada para recaudar fondos con los que cuidar a las mascotas que recogen de la calle pero, sobre todo, para promover las adopciones de esos perros, que aguardan, bien en un refugio o en el mejor de los casos en una casa de acogida, la oportunidad de encontrar un nuevo hogar. Dos lo lograron este fin de semana, pero todavía queda mucho por hacer.

Además de la protectora, hay otros colectivos, como Callejeros Barbanza -creado hace alrededor de un año-, que trabajan para buscarle una familia a unos cuarenta canes que esperan una segunda oportunidad. Pero la cosa no está nada fácil para ellos. Por ejemplo, la presidenta de Arca contaba que las adopciones están yendo a menos, y que incluso se han visto obligados a recoger mascotas que previamente habían dado en adopción porque a sus dueños no les ha quedado otra que irse al extranjero en busca de una salida laboral.

Con todo, sigue habiendo personas dispuestas a echar una mano, como quedó demostrado en el mercadillo del domingo: «Hubo poca gente, pero la que vino se involucró mucho». De hecho, la recaudación obtenida con las ventas superó la conseguida el año pasado, se formalizaron dos adopciones, hay otros perros que despertaron el interés de las familias y podrían encontrar un hogar pronto y aparecieron dos nuevas casas de acogida.

El que todavía no ha conseguido que lo adopten es El Abuelo, el can que más tiempo lleva con Arca. Tiene nueve años, es obediente, pequeño, simpático, va bien con la correa, es cariñoso, «pero siempre se queda, y no sé por qué, es un buen compañero», lamenta la presidenta de Arca.

Algo parecido le ocurre a Chula, una perra que fue encontrada en Rianxo cuando estaba a punto de tener cachorros. Los ocho canes que nacieron lograron un hogar, pero ella no: «Es guapísima y cariñosa, es la enfermera de todos los canes que tenemos, les cuida cuando están heridos o con traumas... Pero lleva más de un año con nosotros y necesita una casa». A estas entidades llegan también animales con muchos problemas, como Yogui, un mastín encontrado en la sierra barbanzana al que habían intentado ahorcar: «Hace cinco meses que lo recogimos después de estar una semana tras él y aún tiene mucho miedo, sigue traumatizado y con mucha desconfianza, pero no es para nada agresivo».

Otro caso complicado es el de Poli, acogido desde hace un año por el colectivo Callejeros Barbanza: «Criouse sempre na ría, non coñecía o trato coas persoas e cústalle máis adaptarse, aínda o estamos tratando».

No son juguetes

Estos, y muchos otros animales, necesitan un hogar y una familia, aunque desde Arca recalcan que no aprueban las adopciones si lo que se pretende es llevarse a una mascota para regalar en estas fechas; de hecho, miran con lupa a quienes muestran interés por adoptar: «Hay que saber a dónde va ese perro, si quien se lo lleva es responsable, si es consciente de lo que conlleva tener un ejemplar en casa, si ha pensado qué hará con él si se va de vacaciones... No son juguetes».

Asimismo, en la protectora explican que las personas que adoptan no están solas, sino que pueden contactar con ellos si surge algún problema y se les hace un seguimiento: «Queremos lo mejor para esos perros y contamos con un gran equipo de profesionales que ayudan a las familias en el proceso de adaptación».