El horizonte cercano

Alicia Fernández LA SEMANA DE...

BARBANZA

Con la crisis económica parece que la efervescencia que antes había en la política municipal a un año vista de las elecciones ha disminuido. Una cuestión que parece lógica después de asistir a una bajada de intensidad en el día a día de la actual legislatura. Hay poco movimiento, lo cual podría ser bueno si estuviese propiciado por una forma más sosegada y reflexiva de hacer política. Pero la realidad es que esta encalmada es más fruto de la desidia y de un estado de ánimo político pesimista. Gris,sería el color que representa el momento.

Con las dudas que hay ante la nueva situación creada en Noia y A Pobra el resto de escenarios parecen poco propicios a los sobresaltos. En Ribeira y Boiro pueden variar las proporciones pero a día de hoy parece seguro que nunca sería en una medida que afectase al resultado final. En Rianxo sí es posible que un corrimiento de fuerzas afectase pero, por ahora, tampoco es muy probable. Donde hay más incertidumbre, cuestión que ya viene de lejos, es en Porto do Son. Aquí la alternancia ha sido algo habitual y en estos momentos no se puede descartar nada ante la tradicional división del voto, incluso en el granero popular.

Se prevén pocas novedades, a excepción de los obligados relevos en los dos primeros municipios. En Ribeira el PSOE está citado con sus afiliados para desvelar la incógnita. De que lo hagan de una forma tranquila o no dependerá después el obtener un mejor o peor resultado. Pueden tomar nota de lo ocurrido en Boiro donde se ha escenificado una división entre la ejecutiva local y el candidato a la alcaldía que, a propuesta de aquella, hace poco tiempo fue elegido por la asamblea. Por ahora Manuel Maneiro sigue adelante con su candidatura, a pesar de tener pocos apoyos en el partido. No son pocos los que piensan que no llegará a la primavera siendo el cabeza de cartel de los socialistas boirenses. El problema es que, al parecer, no hay plan B pues el secretario local ya renunció a tal posibilidad con anterioridad y otras personas a las que se les planteó también rechazaron la oferta. Lo que está claro es que la puerta temporal para un cambio serio ante el electorado se cierra en las primeras semanas del 2015.

A los que se ve muy parados es a los del BNG, posiblemente tocados por las escisiones y las corrientes críticas. El nombramiento realizado en Boiro ha sido valiente, de cambio. Raquel Suárez es una persona joven pero con una larga trayectoria en la formación frentista. Tiene un discurso coherente y un perfil que aporta frescura a la acartonada política boirense. Además la considero una novedad muy positiva porque rompe el cliché de la mujer florero que campa en muchas listas políticamente correctas. No es fruto de las cuotas sino de la valía y del esfuerzo personal.

Todavía hay posibilidades de que aparezca alguna lista independiente pero, según pasa el tiempo, son menos. También resta por saber cuál será el papel de nuevas formaciones como Ciudadanos una vez que Podemos parece que no presentará candidaturas propias.