Una colección que suma joyas

antón parada / A.?G. RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

monica ferreiros

El Museo Valle-Inclán de A Pobra recibió este año 58 libros y dos grabaciones

28 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Se abre el telón, el espejo cóncavo y deformador refleja entre los trazos de polvo una imagen grotesca: una vieja estantería sirve de expositor para una colección de joyas oxidadas por el olvido, ante un público de cartón piedra. Este es un espectáculo que no tendría cabida ayer en el Museo Valle-Inclán pobrense.

Gracias a una serie de altruistas donaciones, el fondo bibliográfico de este espacio cultural se ha visto ampliado este año con 58 libros y 2 filmaciones. El grueso del material en propiedad está constituido por unas 3.000 piezas, según explicó ayer la edila de cultura Encarna González Montemuíño.

Las incorporaciones de mayor importancia han llegado de la mano de José María Costa Gómez y Montserrat Rey Ouviña, que han aportado cinco ejemplares: una recopilación de relatos de 1917 que incluye Rosita, novela corta que se integra en Corte de amor; una edición de 1938 de Tirano Banderas; un estudio de 1967 elaborado en Nueva York, Arte Dramático de Valle-Inclán y un compendio de 1943 que incluye algunas obras del escritor, titulado Literatura Española.

Publicación de sus nietos

El director del museo, Antonio González, ha extraído de su colección particular los Anacos valleinclanianos, del periodista Raymundo García Borobó, que realiza una selección de algunos de los artículos del autor. Además de una publicación de 1994 de los nietos Joaquín y Javier: Entrevistas, conferencias y cartas.

El documentalista madrileño Silvio Martínez Vicente brindó dos perlas de celulosa del 2012: una grabación de Luces de bohemia en el Teatro de Sevilla y otra de la noche de Max Estrella.

Sin relación directa, Jorge Domingo Cuadriello envió desde La Habana un libro especialmente demandado del autor local Carlos Montenegro, que solo se edita allí: Hombres sin mujer, del 2013.