15 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.
Sin tiempo no era. El cerco, que lleva una temporada llorando por falta de sardina y problemas con las cuotas -solo hace falta recordar la crisis que se vivió por el reparto de la xarda-, por fin tuvo un respiro. Quizás sea una alegría temporal, un alivio pasajero, pero es una alegría al fin y al cabo. Ayer había caras alegres en los puertos de Ribeira y Portosín, aunque los precios acabaron tambaleándose. Quizás hoy se consolide esa algarabía.