Toda una vida entre pupitres

RAQUEL IGLESIAS RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

monica ferreiros

Isabel Barros se despide de sus alumnos y compañeros de O Grupo después de cuarenta años impartiendo clases

20 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Sentimientos encontrados en el colegio O Grupo de Ribeira. A la alegría de comenzar las vacaciones se une la tristeza de despedir a una de las profesoras más queridas. Isabel Barros deja la enseñanza después de cuarenta años, que se dice pronto. En una veintena de centros educativos ha compartido sus conocimientos esta maestra que se resiste a decir su edad. Pocas profesionales de la comarca de Barbanza cuentan con este currículo. Los colegios Salustiano Rey y Pilar Maestú, de A Pobra; Xuño, de Porto do Son; o Cabo de Cruz han sido algunos de sus destinos.

Durante las dos últimas décadas O Grupo fue su casa. Aquí trabajó con tesón para ayudar a los niños con problemas de aprendizaje como pedagoga terapéutica. «Tratamos de que los pequeños alcancen el nivel de sus compañeros. Hay que luchar para que no se frustren a pesar de sus dificultades para aprender», señaló la profesora.

Isabel Barros asegura que es difícil destacar solo una vivencia de las muchas que ha protagonizado entre pupitres: «Atendí a niños que no eran capaces ni de pronunciar su nombre y que ahora han acabado su formación y son felices». Después de toda una vida dedicada a la enseñanza, esta maestra asegura sentir tristeza al tener que separarse de la pizarra: «Me da mucha pena despedirme de mis compañeros; tendré que acostumbrarme a vivir sin ellos. Yo quería seguir algún tiempo, pero en algún momento había que marcharse.

Comida de homenaje

Esta profesora tan querida no se irá sin un homenaje. Sus compañeros le han organizado mañana una comida en el restaurante Baiuca de Artes. A partir de las tres de la tarde se sentarán alrededor de la mesa para compartir anécdotas y decirle lo mucho que la echará de menos la comunidad educativa.

«Me da mucha pena despedirme de mis compañeros; tendré que acostumbrarme a vivir sin ellos»

Isabel Barros