Cáritas constata que en la comarca cada vez hay más familias que necesitan apoyo para pagar servicios básicos como luz, gas y vivienda
02 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.La semana pasada, el corazón de muchos boirenses se encogió cuando leyeron en este periódico la historia de una mujer que contaba que pasaba hambre y que ni siquiera tenía para hacer unos bocadillos a sus hijos. Al preguntar en Cáritas, posiblemente la entidad solidaria más activa en Barbanza, indican que esa situación tan extrema no es la habitual, sobre todo, por el respaldo que tienen muchas familias en apuros de abuelos, vecinos o amigos. Pero que algún caso sí hay. Y también indican que lo que está disparada es la petición de ayuda para pagar servicios básicos.
Indican desde Cáritas de Ribeira, Boiro y Noia que cada vez son más las familias que llaman a sus puertas para pagar servicios muy básicos, como butano o vivienda. Y, también, aunque en este apartado los Servicios Sociales parece que tienen un papel fundamental, para pagar medicinas. Solo en el caso ribeirense, están dando ayuda de la denominada urgente o de atención primaria, a 130 familias. En Noia, se le abona la luz u otros servicios a unas veinte hogares.
Señala Manuel Mirás, tesorero de Cáritas ribeirense, que para ellos lo fundamental es garantizar la alimentación a niños. Manifiesta: «Creo que aquí tenemos asegurado que no hay críos que pasen hambre». Menos optimista se muestra José Luis Hermo, desde Noia: «Algún caso de persoas con problemas para alimentar aos nenos tivemos», señala.
«Non é o normal, pero as veces si ven unha nai que non ten para darlle o almorzo a un neno»
José Luis Hermo