El temporal destapa las carencias de edificios públicos y nuevos

Javier Romero Doniz
JAVIER ROMERO RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

CARMELA QUEIJEIRO

El párking de Barraña o el vivero de empresas suman decenas de goteras

24 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La existencia de costosos edificios levantados con fondos públicos que aún están sin estrenar, o que muestran deficiencias al poco tiempo de su entrada en funcionamiento, es motivo de cabreo generalizado a pie de calle. En Boiro lo saben bien. Tienen varios ejemplos que aún hoy siguen esperando, más que a la inauguración, a que alguien les atribuya la finalidad para la que fueron levantados. Pero mientras ese anhelo no llega, el problema del desuso se agrava con el deterioro que sufren tanto las estructuras como el mobiliario o la maquinaria con la que fueron dotados. Por eso, desde que el temporal Gong asomó con vehemencia por Barbanza descargando litros y litros de lluvia, los operarios municipales de Boiro no han dejado de trabajar para frenar los daños causados en forma de inundaciones, humedades o goteras.

El problema más gordo se vivía ayer en el centro social de Cabo. El hueco del ascensor está anegado desde el martes con un metro de agua acumulada, que a su vez baña parte de la maquinaria que mueve sus poleas. Solucionar este contratiempo es más complicado de lo que parece. Lo explicaba el arquitecto municipal en la visita que realizó durante la mañana de ayer: «Lo complicado no es achicar el agua, que es sencillo, el problema es que los dos pozos que hay no tienen bomba de achique y se saturan. El agua se filtra hasta el ascensor y continuará así hasta que deje de llover y los pozos pierdan capacidad».

Goteras con gotones

El aparcamiento de Barraña, que no está en funcionamiento, y nadie sabe si algún día lo estará, suma decenas de pequeñas goteras, tanto en la explanada destinada al estacionamiento de los vehículos como en las escaleras de acceso o en los servicios públicos. Decía ayer el capataz de la brigada de obras municipal que una posible causa de estas filtraciones está en las sujeciones de las placas solares, que no están bien selladas. El recorrido matutino tuvo su siguiente parada en el puesto del Servizo Municipal de Protección Civil e Emerxencias do Concello de Boiro, que se estrenó en los primeros meses del 2011 y hoy, según relatan sus usuarios, acumula grietas a causa de las humedades y filtraciones: «A pintura cáese con tocar as paredes nalgunhas zonas», explicaba un trabajador municipal.

Otro plato fuerte de los daños ocasionados por el paso implacable de la ciclogénesis Gong por Boiro su puede ver en el vivero de empresas, un inmueble que fue inaugurado sin estar la obra terminada. El olor a humedad envuelve a quien entra en su interior, además, las goteras de la cocina encharcan el suelo, un espacio en el que la costosa maquinaria hostelera que allí se encuentra corre el peligro de estropearse sin que nadie la utilizase nunca. Este cúmulo de sinsentidos traía ayer de cabeza a algunos empleados del Concello que intentaban frenar los daños en estos edificios que hacen aguas, en parte, por la falta de planificación de quienes los idearon a prisa y corriendo.

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