Los ladrones destrozaron la tragaperras del bar Oliver&Stanley de Ribeira
20 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.No dan tregua. Los robos siguen sucediéndose en locales hosteleros de la comarca de Barbanza y el último en sumarse a la lista se produjo en la madrugada del jueves en el bar Oliver&Stanley de Ribeira, ubicado en el Malecón. Al parecer, los ladrones rompieron una placa de aluminio de una de las puertas laterales y, una vez dentro, destrozaron la máquina tragaperras para llevarse todo el dinero que tenía. Tal y como explicó el responsable del establecimiento, hasta cogieron las monedas de veinte céntimos. Además, los amigos de lo ajeno sustrajeron los fondos del bote de propinas y todo lo que había en la caja.
El bar no tiene alarma, por lo que los dueños se percataron del robo por la mañana cuando llegaron para abrir el negocio. Sorprendidos por el desorden y los destrozos avisaron a la Policía Nacional. Los agentes estuvieron tomando huellas con el fin de esclarecer el suceso.
Pillado infraganti en Noia
Quien no consiguió llevarse el botín fue un hombre que el jueves por la noche fue pillado infraganti intentando robar en un céntrico bar de Noia. Al parecer, el ladrón aprovechó un despiste de la responsable del local para tratar de sustraer la recaudación de la caja. La mujer se percató y persiguió al caco por la calle, logrando interceptarlo hasta que llegaron los policías.
Suceso en Rianxo
La Policía Local de Rianxo identificó a un hombre como presunto autor de un delito de robo con fuerza. Alrededor de las cinco de la mañana de ayer, los agentes dieron el alto a un vehículo que circulaba por las proximidades del polígono industrial de Te. El coche era un Opel Astra con matrícula portuguesa 45-CH-38. El conductor, de nacionalidad brasileña, responde a las iniciales A.?R.?N.
Los policías revisaron el vehículo y encontraron dos garrafas de gasoil de aproximadamente treinta litros. Posteriormente, dentro de una parcela del polígono, se hallaron tres máquinas de excavación. Tenían el depósito de gasoil forzado y una de ellas un tubo que echaba el combustible a otra garrafa de iguales características a las que portaba el hombre identificado en su vehículo. Esta pudo haber sido abandonada a prisa ante la presencia policial.