El arreglo pendiente del vial entre Xuño y Corrubedo genera protestas vecinales
BARBANZA
El acceso, muy transitado por los peatones, es estrecho y está sin pintar
14 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.La mejora del vial que comunica los núcleos de Xuño, en Porto do Son, y Corrubedo, en Ribeira, es uno de esos proyectos de los que se lleva hablando mucho tiempo pero no acaba de ver la luz. Tanto es así, que desde hace años la actuación está inmersa en una maraña burocracia competencia de la Diputación, Administración encargada de llevar a cabo la actuación. Una situación que ha generado inconvenientes a los vecinos que residen a ambos márgenes del vial y a los conductores que la transitan.
Basta con recorrer esta carretera en coche para entender las quejas planteadas. Son varios los tramos de la infraestructura, de unos 13 kilómetros de largo, que se estrechan casi sin dejar espacio para que dos vehículos se crucen. Además, es fácil encontrar a peatones circulando que tienen que tener cuidado por la falta de espacio. La propietaria de una finca que se asoma a este vial explica que la obra de mejora es tema de conservación desde hace tiempo entre los oriundos, aunque nadie les ha explicado todavía los motivos por los que se ha retrasado su inicio. Mientras, dos ciclistas, que circulan en pareja por esta calzada en dirección a Corrubedo, señalan que toda precaución es poca: «Lo es para andar en bicicleta y lo es para conducir, sobre todo si vienes por la noche es muy fácil acabar en un cuneta».
Cuatro gobiernos locales
La puesta a punto de esta carretera genera desde hace tiempo cruces de acusaciones entre los partidos políticos locales. Y es que la documentación del proyecto ha pasado por las manos de cuatro alcaldes; se inició con Ramón Quintáns, y pasó por Manuel Tomé y el bipartito posterior hasta llegar al actual ejecutivo de Luis Oujo. Así ha ido hasta ahora. Poco a poco. El último paso dado, y visible para la sociedad, es la colocación de piquetas pintadas para marcar el nuevo ancho de la carretera. «Pasan os meses e ninguén nos comenta nada. É certo que algúns falamos co alcalde deste asunto no Concello e atendeunos. Díxonos que non tardaría moito, pero tampouco sabemos cal é o problema realmente».
El malestar generado por el retraso de las obras es motivo de discordia, pero aún lo es más si se mencionan las expropiaciones que tendrán que hacerse para poder ejecutar el proyecto. Aunque la mayoría de los vecinos no quieren dar su nombre, sí que son todos los que hablan. Una señora asegura que le tirarán el cierre de su casa, y que si quiere levantarlo otra vez tendrá que pagarlo de su bolsillo. Una pareja que vive en una casa cedida por familiares señala que en un principio el trazado marcado en el proyecto obligaba a expropiar el pozo del que se sirven, ya que en esta zona la traída es algo que todavía nadie prevé. Al final este problema puntual se solucionó, pero entre los vecinos que residen a los pies de este vial, son muchas las ganas que se perciben por ver concluida una obra cuyo inicio ya lleva demasiados años de retraso.