Cerca de 5.000 alumnos de secundaria y bachiller se incorporaron a las aulas
18 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Como por arte de magia, el otoño dio el primer aviso el mismo día que los estudiantes de secundaria y bachiller -alrededor de 5.000- regresaron a las aulas de Barbanza. Aunque no hubo incidencias destacables, el inicio de curso estuvo marcado por los imprevistos de organización. La falta de profesorado se hizo notar en los centros educativos y en algunos hubo que hacer malabarismos para que todo estuviera en orden cuando sonó el timbre. No en vano, los institutos deben afrontar este mes de septiembre con una decena de profesionales menos que el año pasado. Los recortes no pasan desapercibidos en la comarca y esto ha comenzado a movilizar a los afectados.
El malestar de los docentes que sí se incorporaron a las aulas fue palpable en institutos como el Leliadoura de Ribeira, donde la plantilla se ha reducido en dos maestros. Desde la dirección se asegura que la Consellería de Educación envió un profesor de Plástica en vez de uno especializado en Tecnología, y que el material no es adecuado para que los alumnos realicen las prácticas de diferentes materias. Los problemas de organización se hicieron también palpables en las aulas de los ciclos de FP, donde se alerta de la masificación en un tiempo en el que cada vez son más los jóvenes que ven en este tipo de formación una salida de cara a la inserción laboral.
Bajas cubiertas
Es frecuente que cuando llega el mes de septiembre el curso comience en los institutos de Barbanza con profesores de baja y con su plaza sin cubrir. Sin embargo, este año no ha habido imprevistos de este tipo. Desde los centros de secundaria y bachiller se ha señalado que la Xunta de Galicia ha mandado en tiempo y forma los docentes que se habían demandado. La tónica era bien diferente en los colegios, donde el período escolar comenzó la semana pasada con vacantes sin cubrir.
Aunque la mayoría de los estudiantes ya han tenido el primer contacto con las aulas, hoy será el turno de los pobrenses, que retrasaron la vuelta debido a la festividad del Nazareno.