Mucho ruido y muchas nueces

Alicia Fernández

BARBANZA

Aunque una es consciente de pisar terreno delicado, muy apto para la demagogia, quisiera, al hilo de la participación de la mancomunidad en Fitur, comentar la trayectoria de este ente supramunicipal. Si tenemos en cuenta los resultados en función del dinero público invertido, parecen escasos. Por otra parte, visto desde los destinatarios de esos resultados, que no pueden ser otros que los ciudadanos, podemos coincidir en que muchos desconocen las actividades de Arousa Norte. Esta situación, en las actuales circunstancias, transcurridos ya bastantes años de su puesta en marcha, supongo que será preocupante para sus responsables.

Atendiendo a la parcela del turismo se lleva años alrededor de los bonos gastronómicos y del programa de turismo accesible. Unos programas interesantes como actividades específicas pero de muy dudosa incidencia en los resultados totales del sector. Puede que ocupen espacio en los medios o que reciban algún premio -hay certámenes para todo- pero fundamentar la estrategia turística de la comarca en tan poca cosa parece desaprovechar oportunidades y presupuesto. Si atendemos al aspecto que debía ser fundamental en su existencia, los servicios mancomunados y crear una estrategia de comarca para posicionarse ante los grandes retos, el panorama todavía es más desolador. Sobre todo en este último apartado se echa en falta mayor decisión política y generosidad para superar el eterno localismo.

En este sentido, en justa contraposición, hay que resaltar el papel del complejo medioambiental de Servia, impulsado por la mancomunidad Serra do Barbanza. Sin muchas alharacas y con bastantes zancadillas han demostrado que hay alternativas a los monstruos como Sogama, y que son viables. He ahí un ejemplo claro de lo que deberían ser los fines de una entidad de este tipo, extrapolable a otros muchos ámbitos de actuación. Quizás no den pie a tantas fotos o menciones pero marcan la filosofía: resolver problemas comunes desde la fuerza del conjunto para mejorar el servicio a los ciudadanos, tanto en calidad como en coste. En este caso creando además 150 empleos en su entorno. También es verdad que esta mancomunidad tiene lagunas en su actuación, derivadas de los mismos errores de su vecina del sur. En todo caso, lo anterior no pretende demonizar o santificar. Basten como ejemplos. Los organismos cuando se crean deben tener unos objetivos definidos y debería ser normal pedir responsabilidades en función de ellos, toda vez que manejan dinero público.

Lo que sí es seguro es que Fitur genera actividad económica: viajes, dietas, presentaciones? La cuestión es si ese dinero será un gasto o una inversión, que la diferencia es importante; entendiendo como superfluo lo primero y necesario lo segundo. Lo resumía muy bien el humorista José Mota: «Si no es por no ir, si hay que ir se va; pero ir pa na, tontería».