La Administración pasó por encima de las quejas vecinales

El taller ocupó un espacio que al principio era para el centro de salud


ribeira

Fue un tema que no dejó indiferente a nadie en Portosín. El inicio de las obras de un taller para la construcción y reparación de naves de fibra de vidrio en el muelle de la localidad convulsionó a la población. Y es que un buen número de vecinos mostró se rechazo a dicha instalación. El astillero Racomar no había iniciado con buen pie su andadura. La oposición al taller fue creciendo e incluso hay quien recuerda que fue el motivo de que tuviese lugar la primera manifestación que hubo en esta pequeña villa marinera.

Las protestas se sucedieron durante tiempo e incluso hubo momentos muy tensos, pues un grupo de vecinos interrumpió las obras y tiraron columnas y paredes ya construidas.

Y es que las movilizaciones comenzaron porque el lugar que la Xunta le había concedido a un matrimonio de emigrantes era un relleno en el que en un principio se iba a construir el nuevo centro de salud. Por eso no pasaban.

El conflicto de Racomar comenzó en el año 1998. El taller nació con mal pie, pues no le fue nada bien desde su apertura. Sus primeros dueños lo traspasaron a los dos años. Los segundos propietarios tampoco tuvieron suerte y debieron cerrar sus puertas porque el negocio no fue nada bien. Ahora, otro empresario es el propietario de un taller que arrancó con mucha polémica y que intenta salir adelante.

Pero en la retina de alguna gente que vivió aquel conflicto queda aún «a unión do pobo contra algo que era inxusto».

Y es que los vecinos llevaban años luchando y peleando por la construcción de un centro de salud y con la cesión de los terrenos a la empresa se veían así truncadas sus aspiraciones, pues tan solo contaban con un pequeño dispensario en los bajos de la cofradía de pescadores, insuficiente para dar cobertura a todos los asegurados. Entendían que les habían tomado el pelo desde la Administración y lucharon todo lo que pudieron, e incluso acabaron ante el juez, pues la empresa les reclamó daños y perjuicios.

Después de tanto tiempo, el local está ocupado por un nuevo negocio que intenta salir adelante tras una polémica que unió a todo el sector del mar y a parte de los residentes.

Aún hoy, todavía hay gente que está a favor de que el inmueble desaparezca del lugar pues ocupa uno de los principales espacios del muelle de Portosín y afea la fachada marítima de una localidad que compatibiliza la actividad pesquera con la turística. El único que sale beneficiado es la Administración que hace caja con el alquiler de la instalación.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos

La Administración pasó por encima de las quejas vecinales