Uno de los tratamientos más novedosos para combatir la piel de naranja es la termoestimulación, un método que combina el calor (radiación infrarroja) con la electroterapia (corrientes de estimulación). De esta unión surgen reacciones metabólicas que ayudan a hacer frente a problemas como sobrepeso, flacidez, retención de líquidos o piernas cansadas.
Entre los efectos derivados de esta radiación se produce una acción térmica que, aplicada sobre el tejido conjuntivo, origina una disminución de la viscosidad de los fluidos, cuyos beneficios serán fundamentales en una gran mayoría de los tratamientos corporales.
Los expertos aseguran asimismo que este innovador cuidado ofrece la cliente una agradable sensación de relajación.
La tecnología sigue avanzando para ofrecer al cliente métodos novedosos adaptados a las demandas estéticas de cada persona.