Culturizar la cultura

Juan Ordóñez Buela

BARBANZA

16 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

No hay expresión que haya cambiado tanto como la cultura. Hace 50 años, cuando alguien se refería a la pintura, la música o la literatura, lo incluía todo; la abstracción, el dodecafonismo, la escritura automática y hasta las instalaciones. La misma idea de familia apenas ha cambiado. Incluso si se trata de parejas homosexuales, se mantiene el esquema tradicional: boda, casa y reparto de papeles.

Cabría seguir pasando lista y nos encontraríamos con muchas otras expresiones que siguen significando lo mismo. Desde el sexo a la lucha de clases. Sin embargo, hay un término que no tiene nada que ver con lo que fue en el pasado: la expresión cultura. Alguien que viviera en el mundo cultural, artístico o intelectual de hace 50 años y resucitara ahora, pensaría que se nos ha escapado el sentido de la palabra y exigiría una explicación.

No se trata de competir sobre si la gente hoy es más o menos culta que hace 50 años. El cambio que ha sufrido es tan abismal que incluso apelando al obvio recurso del mercado, la cultura ha cambiado porque el mercado también ha cambiado. Los ejemplos en lo referente a la cultura son peligrosísimos, porque convertimos en particular lo que todos entienden por lo general.

Yo no tengo ni idea, y eso que vivo de la cultura, aunque sea en las lindes del páramo de que existiera algo denominado patrimonios culturales de la humanidad. Lo confieso humildemente, y desde que me he enterado no diré que vivo sin vivir en mi, pero no hago más que darle vueltas a esta maravilla conceptual.

Personalmente, todos debemos poseer alguno de estos patrimonios, pero quizá nos ocurriría como al personaje de Moliere, que hablaba en prosa y no lo sabía. Todo aquel que haya disfrutado de su abuelo sabe de qué le estoy hablando. Pero el asunto da un triple salto, no sé si mortal, cuando pasamos de lo personal a lo colectivo. Quizá las transformaciones que ha sufrido la expresión cultura estén relacionadas con su conversión para culturizar la cultura.