Lleva cinco años trabajando con la asociación Ambar, concretamente, Alicia Romero es educadora social y, al mismo tiempo, coordina el centro ocupacional que la entidad tiene en Frións.
-¿Qué balance hace del trabajo desarrollado en Ambar?
-Muy positivo, sobre todo porque la evolución de Ambar, desde que yo empecé a trabajar hasta ahora, ha sido brutal. Ahora incluso estamos inmersos en la obtención del certificado de calidad ISO 9001.
-¿Qué supondrá la obtención de dicho certificado?
-Ya está repercutiendo, sobre todo, en el trabajo diario. Para obtener esta distinción hay que seguir un plan de trabajo sistematizado. Además, de cara a la población, se verá que lo que hacemos, lo hacemos con calidad y criterio.
-Reconoce que Ambar evolucionó en estos años, ¿cuáles fueron los grandes cambios?
-Nos ayudó el hecho de contar con instalaciones, pero detrás de estos logros hay una estrategia de trabajo. En Ambar existe un gran compromiso, de la dirección y del personal.
-Pero todavía queda mucho por hacer, ¿no?
-Por supuesto. De momento, nos falta un pequeño paso para hacernos con la ISO 9001, que es nuestro objetivo a corto plazo y esperamos superarlo en el primer trimestre del 2011. También queremos seguir potenciando servicios como las viviendas tuteladas.